TEMA 1: CAMBIO SOCIAL Y TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN EN EL CONTEXTO ESCOLAR
1.1. Sociedad de la comunicación y educación
De una sociedad tangible a una sociedad donde todo se intercambia
A lo largo de la historia hemos pasado de una sociedad basada en lo tangible, en lo físico, a una sociedad donde prácticamente todo se intercambia de forma digital, simbólica e inmediata. Desde la invención de la imprenta hasta la actualidad, la manera en la que circula la información ha transformado no solo la economía, sino también cómo son nuestras relaciones sociales, identidad, y nuestra forma de aprender.
La imprenta nos permitió democratizar el conocimiento escrito, pero el acceso seguía limitado y el proceso era bastante lento. Actualmente vivimos en un mundo donde la información no solo se difunde a gran velocidad, sino que además se intercambia constantemente. Y no solo intercambiamos bienes materiales; también datos, opiniones, imágenes, emociones, etc. Es por esto que, las redes sociales, así como las plataformas educativas han convertido la comunicación en un flujo continuo.
Por consiguiente, si intentamos verlo desde el punto de vista de la educación, el rol del docente también ha cambiado en este aspecto. Porque antes, el docente era una de las principales fuentes de información. Era la única persona donde los estudiantes podían aprender (a parte de los libros de contenidos). Sin embargo, hoy en día, el alumnado puede acceder a conocimientos de muchas maneras. Así pues, ya no solo nos tenemos que preocupar por cómo debemos transmitir los contenidos a los niños y niñas en un aula, sino en enseñarles a seleccionar, analizar, contrastar y dar sentido a esa información. En definitiva, hemos pasado de tener poca información a la que acceder, a tener un exceso de ella, y eso implicará que los estudiantes sean capaces de identificar información falsa de la que es fiable, saber navegar en diferentes páginas, evitar aquellas que pueden ser peligrosas, etc.
Una de las mejores maneras para que los estudiantes adquieran estas competencias, es incluir en el horario escolar, sesiones donde ellos y ellas puedan aprender todo esto. Pues la búsqueda de información es necesaria en todas las asignaturas.
A continuación, adjunto un par de vídeos que pueden ser útiles para enseñar al alumnado sobre este tema:
Modernidad sólida y modernidad líquida: Zygymunt Bauman
El sociólogo y filósofo polaco Zygmunt Bauman es el principal teórico de los conceptos de la modernidad sólida y líquida. Según él, la modernidad sólida se caracterizaba por estructuras estables (trabajos duraderos, relaciones a largo plazo, instituciones firmes y normas claras. Sin embargo, en la modernidad líquida todo es cambiante, inestable y flexible.
Si nos paramos a pensarlo, la educación antes consistía en estudiar, formarse para una profesión concreta, y en muchos casos, mantener ese trabajo durante toda la vida. Era una trayectoria más estable y previsible. Pero a día de hoy, aparecen nuevas profesiones, otras desaparecen, y las competencias que hoy son importantes quizá mañana no lo sean. Creo que vivimos en una sociedad mucho más competitiva e incierta, donde todo evoluciona muy rápido.
Desde el punto de vista de la educación, pienso que los docentes tenemos una gran responsabilidad. No podemos centrarnos en enseñar contenidos cerrados o memorísticos (matemáticas, lengua, ingles). el alumnado necesito mucho más que eso para poder desenvolverse en esta realidad cambiante. Así pues, debemos enseñarles a adaptarse, a ser resilientes, a tener pensamiento crítico, y sobre todo, aprender por sí mismos. Porque al fin y al cabo, es igual de importante aprender como saber desaprender aquello que ya no sirve, y volver a aprender cosas nuevas.
Y con esto, también quiero enlazarlo con crear escuelas que sean espacios seguros donde los niños y niñas puedan tener cierta estabilidad emocional en medio de tanto cambio. Es decir, que encuentren en el aula un clima de seguridad, acompañamiento y buenos valores. Aulas donde puedan entender que equivocarse y empezar de nuevo forma parte del proceso de aprendizaje y de la vida.
Abuelos vs tecnología
Es común que escuchemos a las personas mayores decir que "esta ya no es su época" o que "se han quedado muy atrás". Y es comprensible, pues esa generación ha vivido un gran cambio tecnológico acelarado que ha cambiado completamente la sociedad en los últimos años. Por ejemeplo, han pasado de usar cartas a teléfonos para comunicarse, o de enciclopedias física a buscadores digitales. Según esta gráfica, los mayores apenas usan el internet para hacer gestiones por internet, ver series o pedir citas por internet. Esto nos indica que muchos de ellos no los usan no porque no quieran, sino porque no tienen los recursos o los conocimientos adecuados para utilizarlas.
Un ejemplo es mi abuela, la cual sufre esta situación y se niega a usar el móvil. Creo que ese rechazo viene del miedo al error, vergüenza por no saber o sentimiento de utilidad. Sin embargo, considero que desaprovechar la tecnología supone limitar oportunidades de conexión autonomía. Ya que la videollamadas podrían acercarla más a sus nietos, en Youtube podría encontrar recetas o música que le gusta, y los buscadores podrían facilitarle información útil.
Con esto, creo firmemente de que la alfabetización digital debe entenderse como un derecho universal. Y los colegios pueden desempeñar un papel clave, si fomentamos en las aulas proyector intergeneracionales donde los niños y niñas enseñen a mayores. Esto no solo reduciría esta brecha digital, sino que fortalecería vínculos afectivos y promovería valores como la empatía y la paciencia.
Uno ejemplo de cómo realizar este proyecto lo vemos en La Nucia (Alicante), donde jóvenes de ESO han enseñado a personas mayores a utilizar el móvil. En lugar de adolescentes, lo aplicaríamos con estudiantes de 5º-6º de Primaria.
La brecha digital no es solo una cuestión de acceso, sino de competencia. Tener un móvil no garantiza saber utilizarlo correctamente. Existe un alfabetismo digital que genera desigualdad social y educativa.
De esta manera, no todos los estudiantes parten del mismo nivel de conocimiento tecnológico. Algunos dominan herramientas digitales mejor que otros, pero también "hay niños y niñas donde en sus casas carecen de internet" (UNICEF, 2022) Y esto crea diferencias en el rendimiento académico.
Es por esto que los docentes debemos asegurarnos de que las escuelas garanticen igualdad de oportunidades, ofreciendo recursos y formación digital básica a todo el alumnado.
Aprendizaje permanente (Life Long Learning)
A continuación adjunto un vídeo que he creado acerca de este tipo de aprendizaje, y su importancia para los docentes y alumnos.
De las TIC a TAC y las TEP
Según AFOE Formación (2026), estas tres tecnologías representan una gran evolución en cómo entendemos la enseñanza y el aprendizaje. Las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) se centraban principalmente en acceder y transmitir información: tener Internet, ordenadores, plataformas y herramientas digitales que nos permitieran comunicarnos y compartir recursos. Esto supuso un primer paso fundamental en romper con esa educación tradicional donde el contenido estaba solo en los libros y en las explicaciones del docente.
Pero a pesar de esto, nos damos cuenta de que cuando implementamos los dispositivos o el internet en el aula, abordamos cómo estos se utilizan para aprender de manera significativa. Y aquí entrarían las TAC (Tecnologías del Aprendizaje y Conocimiento), ya que ven la tecnología como un medio que permite transformar el aprendizaje, es decir, aprovechar simuladores, plataformas interactivas, actividades colaborativas y recursos multimedia para que el alumnado pueda recibir, procesar, construir y usar información.
Es por esto que desde el ámbito de la educación, pasar de las TIC a las TAC y luego a las TEP implica un cambió tecnológico, pero también educativo y pedagógico. Pues las TIC nos dieron la facilidad de acercar el mundo digital al aula, pero si estas tecnologías se quedan solo en eso, corremos el riesgo de digitalizar formas tradicionales de enseñar sin transformar realmente el aprendizaje. Es necesario integrar las tablets o plataformas digitales de manera que el alumnado sea el protagonista, reflexione y participe.
Algunos ejemplos de como conseguirlo serían:
Fomentar un proyecto digital donde creen vídeos, presentaciones y podcast donde tengan que organizarse y tomar decisiones para desarrollar la autonomía y entiendan que la tecnología sirve para construir conocimiento.
Realizar un debate en clase sobre el tiempo que pasan en las pantallas, el tipo de contenido que consumen y cómo les afecta emocionalmente.
Para conocer más sobre este término, he integrado las ideas clave de Molina Soria, Rojas Torres y Orihuela Gutiérrez (2021), quienes destacan que el efecto Pigmalión es una herramienta de transformación social en el aula.
Así pues, el efecto Pigmalión plantea que las expectativas que ponemos en nuestro alumnado (ya sean negativas o positivas), tienden a cumplirse. Es decir, lo que un docente cree sobre la capacidad de un niño influye en cómo ese niño se percibe a sí mismo, en su identidad, rendimiento y motivación.
Cuando decimos a los estudiantes que son capaces, estamos fomentando en ellos confianza y curiosidad. Pues les ayudamos a explorar y aprender de sus errores. Por el contrario, si les hacemos dudar y tenemos una actitud negativa, les generamos inseguridad y ansiedad. Según los autores Molina Soria et al. (2021), estas actitudes se convierten en "profecías autocumplidas", y el niño termina actuando exactamente como el docente espera que actúe.
Y esto también se cumple con las familias. Los padres tienen un papel fundamental, ya que sus palabras y actitudes en casa refuerzan o limitan lo que los niños creen de sí mismos. Al mostrar confianza, reconocer esfuerzos y animar a probar cosas nuevas, los padres ayudan a que sus hijos desarrollen autoestima y resiliencia. Y si les critican o les dicen que no pueden logar algo, sin querer les ponen barreras que dificultan su crecimiento.
Es por esto que en el ámbito educativo los docentes deben saber manejar las emociones, y crear un ambiente de respeto y apoyo, para hacer que sus estudiantes se sientan motivados, seguros y puedan aprender mejor a explorar sus capacidades sin miedo al fracaso.
En primer lugar, hoy en día, los móviles y demás dispositivos se han vuelto casi una extensión de nosotros mimos. Nos permiten acceder a información, comunicarnos y entretenernos al instante. Sin embargo, también creo que esto puede afectar nuestros hábitos de pensar. Pues por un lado, la tecnología nos ayuda a ser más rápidos para encontrar información, a adaptarnos a distintos formatos y a manejar varias cosas al mismo tiempo. Pero, por otro lado, también puede dispersas nuestra atención, dificultar concentrarnos por largos períodos y hacer que dependamos demasiado de los móviles para recordar cosas, en lugar de ejercitar nuestra memoria. Esto nos hace preguntarnos si estamos mejorando nuestras habilidades cognitivas o si estamos dejando que la tecnología haga por nosotros lo que antes hacía nuestra mente.
En mi opinión, el verdadero reto está en aprender a usarla de manera consciente. Y esto no quiere decir que tengamos que evitar la tecnología a toda costa, sino de encontrar un equilibrio que nos permita aprovechar sus beneficios sin perder la capacidad de pensar en profundidad y reflexionar.
Por consiguiente, en segundo lugar. la tecnología también nos ha ido esclavizando. Algunas veces me ha pasado que cuando suena una notificación del móvil, voy rápidamente a mirarlo, pues estoy pendiente de los mensajes que me llegan. Y podría decir que esta dependencia es tanto física como mental. Me cuenta concentrarme sin la necesidad de revisar algo en el móvil, y a veces incluso en momentos de descanso no consigo desconectarme por completo. Pues al tener que usar el móvil y ordenador en la uni, me hace siempre tener que estar conectada, quitándome en algunas ocasiones esos momentos de silencio, tranquilidad, etc. Pero lo que más me preocupa es que esta esclavitud que tenemos es silenciosa. Es decir, no es algo que alguien nos obliga a hacer, sino una necesidad propia. Revisar el móvil constantemente se ha vuelto un hábito automático, casi inconsciente. Y aunque sé que podría dejarlo de lado, muchas veces no lo hago, lo que me hace darme cuenta de que no controlo mucho mi tiempo y atención. Así que, el verdadero conflicto ocurre por la manera en la que permitimos que controle nuestros ritmos de vida. Cuando dejamos que determine cuándo descansamos, cuándo respondemos, y hasta cómo nos sentimos, estando cediendo una parte importante de nuestra autonomía. Por eso considero que es necesario aprender a poner límites, recuperar momentos sin pantalla, etc.
Un ejemplo que intento poner en práctica y me ayuda es no coger el móvil en cuanto me levanto, intentando pasar ese rato desayunando y preparándome sin estímulos externos, y viviendo en el presente.
En tercer lugar, la suplantación de identidad es otro gran problema. Es muy impactante saber que con la tecnología, alguien puede hacerse pasar por otra persona con tanta facilidad. Al vivir en una época donde gran parte de nuestra vida está expuesta en redes sociales, plataformas digitales y aplicaciones, muchas veces no nos damos cuenta realmente de los riesgos que eso implica. Esto nos hace ver lo vulnerable que puede llegar a ser nuestra identidad en internet. Pues compartimos fotos, datos personales, opiniones y hasta aspectos íntimos de nuestra vida sin pensar que todo eso puede ser utilizado por alguien más. Es inquietante pensar cómo alguien pueda usar nuestros nombres, imágenes o información para engañar a otros. Por no mencionar que en las redes a veces no sabemos con certeza quien está detrás de una pantalla. Creo que esta situación tiene que hacernos abrir los ojos y darnos cuenta de que hay que ser responsable con la información que compartimos, sobre todo, la de los niños y niñas.
Entiendo que para muchos padres compartir momentos de sus hijos sea una forma de expresar orgullo, amor o felicidad. Pero también creo que no son del todo conscientes de las consecuencias que tiene esa exposición en un futuro. Los niños no tienen la capacidad de decidir si quieren que su imagen esté en internet. Son los adultos quienes toman esas decisiones por ellos, y eso implica una gran responsabilidad. Una vez se publica algo en redes, se pierde el control sobre quién lo ve, lo guarda o lo comparte. Más que nada, también es una cuestión de privacidad. Así como los adultos valoramos que respeten nuestra intimidad, los niños también deberían tener la oportunidad de construir su identidad sin que cada etapa de su crecimiento esté documentada públicamente.
Peñafiel-Baque, M. E., Tigse-Sánchez, M. V., Criollo-Maldonado, S. T., & del Carmen Tigse-Sánchez, A. (2024). Impacto del uso de tecnologías móviles en el desarrollo de habilidades cognitivas en jóvenes. Space Scientific Journal of Multidisciplinary, 2(2), 42-57. https://spacesjmultidisciplinary.omeditorial.com/index.php/home/article/download/30/125
Cardim, T. C. G. (2023). De la hiperconexión del trabajador a la esclavitud digital: riesgos psicosociales y desafíos de la conciliación entre tiempo de trabajo y vida privada. Relaciones Laborales y Derecho del Empleo. https://ejcls.adapt.it/index.php/rlde_adapt/article/download/1252/1409
Brecha digital y división digital
Nos guste o no, vivimos en una sociedad en la que la tecnología y el acceso a Internet están presentes en casi todos los ámbitos de nuestra vida. La información está circulando constantemente a través de los dispositivos electrónicos, y muchas actividades cotidianas como estudiar, trabajar o comunicarnos dependen de las tecnologías. Sin embargo, no todas las personas tienen las mismas oportunidades para acceder o aprovechar estos recursos. Esta desigualdad ese lo que conocemos como brecha digital o división digital. A continuación adjunto un vídeo acerca de esto para una mejor comprensión:
De esta manera, muchas veces damos por hecho que todo el mundo tiene acceso a Internet o sabe usar la tecnología, cuando en realidad no es así. Tal y como explica Carlos Tirado Albero en su análisis sobre la sociedad de la información en España, el acceso a las tecnologías no se distribuye de forma igualitaria entre toda la población. Pues la edad, el nivel educativo y los ingresos económicos o el lugar de residencia son factores que influyen en el acceso a Internet. Esto significa que aunque la tecnología esté cada vez más presente en nuestras vidas, hay una gran parte de la población que no tiene estas oportunidades.
Además, la brecha digital se refiere al acceso a la conexión a Internet y a las habilidades necesarias para utilizarlo. Es decir, tener ordenador o móvil no garantiza que una persona sepa usarlo de forma adecuada. Sonia Ocaña Encabo relaciona la brecha digital con situaciones de pobreza y exclusión social, señalando que las personas con menos recursos económicos o con menor nivel educativo tienen más dificultades para acceder a la tecnología. Y esto, provoca desigualdades sociales, sobre todo en el ámbito laboral y educativo.
En el ámbito educativo, los colegios utilizan cada vez más recursos digitales, plataformas educativas y herramientas tecnológicas para el aprendizaje. Aunque esto puede aportar muchas ventajas, también puede generar desigualdades entre los estudiantes. Pues algunos tienen más facilidades para acceder a dispositivos o cuentan con el apoyo en casa para utilizarlos, mientras que otros no. No es lo mismo un niño que tiene en casa un móvil y un ordenador, a un niño que no tiene ningún dispositivo, o que sus padres no tengan el dinero para comprarlo. Por esto mismo, pienso que la tecnología solo puede ser un recurso educativo muy bueno si todas las personas tienen las mismas oportunidades para acceder a ella y aprender a utilizarla. De lo contrario, esto solo traerá más desigualdades y dificultades.
Así que los maestros tenemos una gran responsabilidad en reducir esta brecha digital. Debemos introducir la tecnología en el aula para enseñar a usarla de forma responsable y eficiente, pero también debemos insistir en los centros de que se garantice el acceso a recursos tecnológicos para toda las familias, especialmente aquellos grupos que se encuentran en situaciones más vulnerables (familias inmigrantes, familias con poco dinero, etc)
Los móviles, los videojuegos e Internet forman parte de la vida cotidiana de los niños y adolescentes, e influyen en su forma de relacionarse, aprender y divertirse. Es por esto que también plantea varios desafíos educativos y sociales. El estudio de Adicción a Internet, videojuegos y teléfonos móviles en niños y adolescentes: Un estudio de casos y controles, nos muestra que el uso excesivo de estas tecnologías puede causar comportamientos adictivos, sobre todo en edades tempranas (que es cuando el desarrollo emocional y cognitivo está en proceso)
Sin lugar a dudas, es preocupante ver que muchos niños y niñas entran en contacto con el móvil o los videojuegos en edades cada vez más tempranas, y muchas de estas veces, sin una supervisión adecuada. Pues muchos padres usan el móvil para entretener o calmar a sus hijos, lo que provoca que desarrollen una dependencia hacia las pantallas. Creo que los adultos hacen mal en normalizar el uso excesivo de la tecnología sin ser plenamente conscientes de las consecuencias que puede tener en el desarrollo infantil.
Porque realmente, el problema no es que se use la tecnología, sino en cómo se utiliza. Ya que los videojuegos o móviles pueden llegar a ser un gran recurso educativo (metodologías como gamificación) si se utilizan de manera responsable. El problema viene cuando el uso se vuelve excesivo, lo que puede afectar en el desarrollo del alumnado, su rendimiento escolar, su capacidad para mantener la atención y sus relaciones sociales. Pues el niño puede empezar a preferir el mundo virtual al real, reduciendo su interacción con la familia o los amigos.
Además, el artículo destaca que factores psicológicos o neuropsicológicos pueden aumentar la vulnerabilidad a estas adicciones. Por eso, creo que es esencial entender que no todos los niños tienen el mismo nivel de riesgo. Es decir, algunos pueden desarrollar una relación saludable con la tecnología, mientras que otros pueden ser más propensos a desarrollar comportamientos problemáticos. Y para evitar esto último, es fundamental que las familias y los docentes reciban una formación sobre educación digital, para poder hacer un uso responsable de las tecnologías.
Por consiguiente, los centros educativos no deben prohibir la tecnología, ya que no se trata de eso. Sino de enseñar a los estudiantes a utilizarla de forma crítica y consciente. Y este tipo de educación debe formar parte de la educación actual, ya que los niños crecen en un entorno digital que influirá en su futuro. Así, si se fomentan en los colegios actividades como el deporte, el juego al aire libre, donde los niños deben interaccionarse con otros, ayuda a equilibrar el tiempo de pantalla que pasan en clase o en casa.
En el artículo que he buscado para poder reflexionar sobre este tema, he encontrado que se realizó un estudio donde se analizó a 112 niños y adolescentes de entre 7 y 17 años, comparando dos grupos. El primero, formado por menores diagnosticados con TDAH y otro sin este trastorno. El objetivo era analizar la relación entre el trastorno por déficit de atención con hiperactividad y diferentes tipos de adicciones tecnológicas, como la adicción a Internet, a los videojuegos o al teléfono móvil.
Uno de los resultados más interesantes que obtuvieron fue que los niños mostraron puntuaciones significativamente más altas en adicción a los videojuegos, mientras que las niñas tenían puntuaciones más altas en adicciones al móvil. Además, el estudio encontró que el TDAH puede ser un factor de riesgo para desarrollar una adicción a Internet y a los videojuegos, sobre todo cuando existe cierta hiperactividad o impulsividad. Pero también se observó que teniendo unas buenas relaciones sociales y y apoyo del entorno, puede actuar como un factor protector frente a estas adicciones.
Así pues, con este estudio puedo llegar a la conclusión de que la adicción a la tecnología depende del acceso a los dispositivos y de los factores sociales y personales. Pues el cómo sea el entorno familiar, las relaciones sociales y habilidades emocionales del niño pueden marcar una gran diferencia en cómo se relaciona con la tecnología. Por lo que es esencial fortalecer a los niños desde pequeños sus formas de relacionarse con sus amigos en el colegio, su familia, así como su capacidad de autorregularse.
Finalmente, la adicción al móvil o a los videojuegos en los niños y niñas es un problema social, educativo e individual. Y requiere de una implicación conjunta de las familias, centros y de la sociedad para fomentar hábitos saludables y evitar que la tecnología sea un factor que afecte al desarrollo integral de los estudiantes.
Referencias:Menéndez-García, A., Jiménez-Arroyo, A., Rodrigo-Yanguas, M., Marin-Vila, M., Sánchez-Sánchez, F., Roman-Riechmann, E., & Blasco-Fontecilla, H. (2022). Adicción a Internet, videojuegos y teléfonos móviles en niños y adolescentes: Un estudio de casos y controles. Adicciones, 34(3), 208.
Nomofobia y Phubbing
Explicando el tema, el profesor nos introdujo los conceptos de nomofobia y phubbing. Yo los desconocía, así que estuve buscando información sobre ellos, y a continuación, adjunto una presentación que he realizado sobre estos dos términos:
Beneficios de la tecnología
Hoy en día, la tecnología (especialmente las TIC), tiene muchísimas posibilidades. Nos permite acceder a conocimientos prácticamente sin límites y tener el mundo a nuestro alcance con un solo clic. Esto hace que aprender sea mucho más fácil y rápido, ya que podemos buscar información en cualquier momento y sobre cualquier tema.
Personalmente, la tecnología me ha ayudado bastante, sobre todo con el uso de la inteligencia artificial. Gracias a ella he podido resolver dudas más rápido y organizarme mejor a la hora de estudiar o hacer trabajos.
Otro aspecto muy importante es cómo la tecnología facilita la colaboración entre las personas. Por ejemplo, cuando alguien se pierde y se difunde la información por redes, cuando se llama a urgencias si alguien se pone malo, o simplemente para comunicarnos con personas que están en otros países mediante videollamadas. También es muy útil para aprender de forma autónoma, ya que podemos encontrar tutoriales de casi cualquier cosa.
En el ámbito educativo, las TIC tienen varias funciones. Por un lado, la función informativa, ya que nos ayudan a preparar clases, buscar información para trabajos y utilizar nuevos recursos y métodos de aprendizaje. Por otro lado, la función comunicativa, porque permiten una mejor comunicación entre profesores, alumnos y familias a través de plataformas digitales.
Además, las TIC sirven como un soporte didáctica muy importante en la educación actual. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que no tiene mucho sentido evaluar a los alumnos solo con papel y lápiz, pues actualmente existen muchas otras formas de demostrar lo que saben.
Finalmente, según Saldívar (2024), la integración de la tecnología en la educación, incluso desde edades tempranas aporta muchos beneficios, como el desarrollo de habilidades digitales, aprendizaje más interactivo y una mayor motivación en los alumnos. sin embargo, también señala que existen algunos desafíos, como el uso excesivo de dispositivos o la necesidad de que los docentes estén bien formados para utilizar estas herramientas de manera adecuada. Por eso, se trata de usar la tecnología de forma responsable y con un objetivo claro, y aplicar buenas prácticas que realmente mejoren el aprendizaje.
Referencias: Saldívar, A. H. R. (2024). Integración de la tecnología en la educación temprana: Beneficios, desafíos y prácticas efectivas. Revista Multidisciplinaria Voces De América Y El Caribe, 1(2), 429-457.
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