TEMA 4. ASPECTOS SOCIOPOLÍTICOS DE LA COMUNIDAD ESCOLAR Y DEL CURRÍCULO ESCOLAR
4.1. La influencia del contexto en el aula: la resolución del conflicto inherente al concepto de convivencia dentro del aula
Conflicto
Si pienso en la palabra "conflicto" lo primero que me viene a la cabeza es que es algo malo. Por ejemplo, una pelea en el patio, dos profesores que no se llevan bien o una bronca del docente con los padres. Pero después de ver las diapositivas de clase me he quedado pensando que igual estamos equivocados. Es algo normal que se puede dar en el aula y que ocurrirá de manera frecuente, y no hay por qué evitarlo.
Como dice Galtung, el conflicto es algo inherente. Esto significado que donde haya gente, existirán conflictos y peleas, pues es algo natural y normal en los humanos. Todos tenemos nuestros propios intereses y valores, por lo que en el colegio trabajamos personas muy distintas y es imposible que todos queramos lo mismo de siempre. El problema es cuando aparece el conflicto y no se gestiona de manera responsable, y que en consecuencia desemboca en violencia. Es ahí donde está el error.
Me ha parecido muy curioso los indicadores que establece Romero. A veces pensamos que los problemas en clase son solo porque un niño se porta mal. Pero luego ves que hay temas de poder, de prestigio o de roles que ni nos imaginamos. Por ejemplo, cuando los padres y los profesores discuten sobre quién sabe más sobre la educación de un niño. Y al final, el que sale perdiendo es el alumno porque los adultos estamos más pendientes de nuestro orgullo que de otra cosa.
Otro aspecto del que quiero hablar es que no todo es un conflicto real. A veces son malentendidos o cosas que están ahí guardadas (los llamados conflictos latentes) Como futura maestra, mi deber es estar muy atenta para ver esas pequeñas señales de posible pelea o conflicto antes de que todo empeore.
Así pues, pienso que el conflicto sirve para cambiar las cosas a mejor, pues a veces hace falta que exista una conflicto donde se discuta para que la convivencia mejore o para darnos cuenta de que algo no funciona en el sistema. Al final, se trata de aprender a hablar las cosas y no de imponer soluciones porque sí.
A continuación, adjunto una presentación sobre un artículo que he encontrado y me parece interesante, que habla del conflicto en el aula.
Villasanti, R. M. G. (2023). Necesidad de capacitación docente en gestión de conflictos en el sistema educativo. AULA PYAHU-Revista de Formación Docente y Enseñanza, 1(1), 126-140.
Visión sobre convivencia
Siguiendo con tema del conflicto en clase, ahora hablamos de convivencia. En un principio podemos pensar que convivir es solo "llevarse bien" o que no hubiera peleas. Pero me he dado cuenta de que es un concepto más complejo. Me ha parecido interesante la diferencia entre paz negativa y paz positiva. La paz negativa es cuando no hay líos porque hay mucho control o porque todos tienen miedo a las normas. eso no es paz realmente, solo silencio. Lo que me ha gustado más es la paz positiva. Es cuando el ambiente es bueno porque la gente se respeta, se ayuda y se siente segura. Como futura docente, me gustaría que mis estudiantes estuvieran a gusto porque quieren, no porque yo les esté vigilando todo el rato.
También aparece el concepto de la disciplina, que a veces se confunde con castigar, pero en las diapositivas he visto que sirve para aprender a a vivir en sociedad. Se impone para que los estudiantes entiendan por qué hay normas. Pues si un niño entiende que una norma sirve para que todos convivamos mejor, la va a cumplir con más ganas que si solo es "porque lo dice la profe".
Por ejemplo, me acuerdo de cuando estaba en el colegio y un profesor nos castigaba a todos sin patio porque dos alumnos hablaban. Eso es un ejemplo de disciplina negativa. Al final, le cogíamos manía al profe y no entendíamos la norma, solo pensábamos que era injusto. Así que cuando sea maestra, prefiero pararme a hablar con esos dos alumnos y que entiendan que su ruido molesta al resto, en vez de aplicar un castigo general que solo generará un mal rollo en la convivencia.
Otro ejemplo es cuando a veces en una clase hay un silencio total y parece que todo va bien, pero si te fijas, los niños están tensos porque el profesor es muy estricto. Eso es lo que se llama paz negativa. Yo eso lo viví en 4º ESO con un profesor, y aunque no había conflictos, tampoco había un aprendizaje real porque nos daba miedo preguntar o equivocarnos. Por eso, prefiero que en mi futura clase haya un poco de ruido de fondo, que significa que están todos trabajando juntos, a que haya un silencio absoluto por el miedo a participar o a hablar.
Un último ejemplo me pasó hace poco. en un parque vi a dos niños peleándose por un columpio. Y en vez de llegar el padre y regañarles sin más, les preguntó cómo se sentían y cómo podían turnarse. Eso es aplicar la resolución pacífica de la que el profesor habló en clase. Y muchas veces los adultos cortan el conflicto de raíz por comodidad, pero eso les quitamos a los niños la oportunidad de aprender a negociar por sí mismos.
De esta manera, la convivencia se construye entre todos: profesor, familias y alumnos. No sirve de nada que yo intente crear un clima bueno en el aula si luego el centro educativo tiene una estructura muy estricta.
Finalmente, me quedo con la idea de que educar para la convivencia es un gran reto. Es algo por lo que hay que esforzarse cada día, en prestar atención en cada gesto de los alumnos, en cómo se resuelve el malentendido y en cómo se miran unos a otros. La meta es conseguir que cuando aparezcan conflictos, tengamos las herramientas para gestionarlas bien y que no se conviertan en violencia.
Uno de los conceptos más importantes de este tema es la diferencia entre la metodología cuantitativa y la cualitativa. La metodología cuantitativa se basa en números, estadísticas y datos medibles. Se utiliza mucho para conocer información general y sacar conclusiones objetivas. Por ejemplo, en educación puede servir para analizar las notas de los alumnos, el porcentaje de abandono escolar o los resultados de una encuesta sobre el ambiente en clase.
Por otro lado, la metodología cualitativa se centra más en comprender las experiencias, emociones y opiniones de las personas. En el ámbito educativo esto me parece muy importante, porque no todo se puede medir con números. A veces es más necesario entender cómo se siente un alumno, qué problemas tiene o cómo vive su experiencia en el aula.
Personalmente, pienso que ambas metodologías son necesarias en educación, ya que una aporta datos objetivos y la otra ayuda a comprender mejor la realidad de los estudiantes y profesores.
La entrevista en profundidad
La entrevista en profundidad me parece uno de los métodos más interesantes dentro de la investigación cualitativa. Según Taylor y Bogdan (2008), este tipo de entrevista permite conocer de forma más cercana las experiencias y opiniones de las personas.
En educación creo que puede ser muy útil porque ayuda a entender mejor las necesidades de los alumnos, los problemas de aprendizaje o incluso la relación entre profesores y estudiantes. Muchas veces un alumno no expresa lo que siente en clase, pero en una conversación más tranquila puede hablar con más sinceridad.
Además, pienso que este método es importante porque hace que las personas se sientan escuchadas. En educación esto es fundamental, ya que no solo importa enseñar contenidos, sino también comprender a cada estudiante como persona.
Los grupos de discusión
Los grupos de discusión también me parecen muy importantes porque permiten que varias personas compartan ideas y opiniones sobre un tema. Porto Pedrosa y Ruiz San Román (2014) explican que este método ayuda a analizar cómo las personas construyen sus opiniones a través de la conversación.
Desde el punto de vista educativo, creo que los grupos de discusión son muy útiles porque fomentan la participación, el debate y el pensamiento crítico. Por ejemplo, se pueden utilizar para hablar sobre problemas escolares, métodos de enseñanza o experiencias dentro del aula.
Además, pienso que escuchar diferentes opiniones ayuda a desarrollar el respeto y la empatía. En educación esto es muy importante porque aprender también significa saber convivir y entender otros puntos de vista.
La encuesta y el cuestionario
La encuesta y el cuestionario son herramientas muy utilizadas dentro de la metodología cuantitativa. Su principal ventaja es que permiten recoger información de muchas personas de forma rápida y organizada.
En educación pueden servir para conocer la opinión de los alumnos sobre una asignatura, evaluar el trabajo de un centro educativo o analizar hábitos de estudio. Gracias a estos métodos se pueden detectar problemas generales y buscar soluciones.
Sin embargo, pienso que tienen una limitación importante: muchas veces las respuestas son demasiado cerradas y no permiten explicar realmente lo que una persona piensa o siente. Por eso, aunque son útiles, creo que deberían complementarse con métodos más cualitativos.
La combinación de metodologías
Otro aspecto que me parece muy importante es la combinación de metodologías cuantitativas y cualitativas. Pole (2009) explica que las metodologías mixtas permiten obtener resultados más completos porque unen las ventajas de ambos enfoques.
En educación esto tiene mucho sentido, ya que no basta solo con analizar números o estadísticas. También es necesario escuchar las experiencias y opiniones de alumnos y profesores para entender mejor la realidad educativa.
Por ejemplo, se pueden usar encuestas para conocer datos generales sobre el rendimiento académico y, al mismo tiempo, hacer entrevistas para comprender las causas de ciertos problemas. Creo que esta combinación ayuda a encontrar soluciones más reales y efectivas.
En conclusión, pienso que todos estos conceptos son muy importantes tanto en la investigación como en la educación. Cada metodología aporta una forma diferente de conocer la realidad y comprender mejor a las personas.
Personalmente, los métodos que más me han interesado son la entrevista en profundidad y los grupos de discusión, porque permiten escuchar a las personas y entender mejor sus experiencias. Además, creo que en educación es fundamental no centrarse solo en los resultados o las notas, sino también en cómo se sienten los estudiantes y qué necesitan para aprender mejor.
3.3. Estructura y cambio social como consecuencia de las transformaciones en la educación. Cambio social y familiar.
Cambio social
Leyendo las primeras diapositivas del tema, lo primero que me ha llamado la atención es la idea de que la sociedad está en constante cambio. A veces pensamos que lo que vivimos ahora es lo normal o lo que siempre ha sido así, pero en realidad no es así. Todo va cambiando poco a poco, aunque muchas veces no nos demos cuenta. El cambio social se refiere a esas transformaciones que se producen en la forma en la que está organizada la sociedad y en cómo nos relacionamos. Son cosas que afectan de verdad a la vida de las personas (como la familia, la educación, o incluso la forma de pensar) También me ha parecido interesante que para entender estos cambios hay que fijarse en cuándo pasan, qué cosas nuevas aparecen, cómo se van extendiendo y por qué sucede.
Por otro lado, el tema explica que existen distintos tipos de cambio social. Por ejemplo, los reajustes, que son cambios más pequeños dentro de una parte de la estructura social, y los cambios más profundos, que afectan a toda la sociedad. Y esto lo podemos relacionar con nuestra actualidad, porque no es lo mismo un pequeño cambio en una norma educativa que un cambio como es el paso de una sociedad industrial a una sociedad digital.
Además, el cambio social también puede clasificarse según el tiempo en el que ocurre. Pues algunos cambios son lentos y progresivos (como los avances tecnológicos o la evolución de las clases sociales), mientras que hay otros cambios que son rápidos y ocurren de repente (como una crisis, pandemias, o cambios políticos importantes) Con esto nos podemos dar cuenta de que vivimos en una sociedad donde se dan ambos tipos de cambios, aunque muchas veces solo creamos que vivimos los más rápidos.
´Otra idea a destacar es que el cambio social puede ser intencional o no. Es decir, a veces se planifica (como ocurre con las leyes o las reformas), pero otras veces se da sin que nadie pueda controlarlo, como he dicho anteriormente, en el caso de las pandemias o avances tecnológicos. Esto nos demuestra que la sociedad no siempre evoluciona de forma ordenada, y que también pueden influir factores imprevisibles.
Relacionando esto con la lectura de Colina (1977), entiendo el cambio social relacionado con el desarrollo de la sociedad, donde las transformaciones se dan por factores económicos, políticos y culturales. Además, el autor destaca que estos cambios pueden generar tanto avances como desequilibrios, lo que me hace pensar que no todos los cambios implican mejoras para todas las personas, pues a veces sólo unos pocos grupos no salen perjudicados.
Finalmente, podemos concluir diciendo que el cambio social es algo constante y complejo, que afecta a todos los ámbitos de la vida de una persona, aunque a veces no se perciba de forma directa. Creo que saber esto es importante porque nos permite entender mejor por qué la sociedad funciona como lo hace y por qué nuestras formas de vivir son como son. Y de esta manera, poder entender mejor los estilos de vida de nuestros futuros alumnos y alumnas, y saber cómo tratarlo.
Referencias: Colina, J. (1977). Cambio social. Revista de economía política, 76, 67-71.
En este apartado se ve bastante claro que la educación y la sociedad están conectadas, y cada una influye en la otra. La sociedad cambia, y la educación tiene que adaptarse a esos cambios, pero también lo que pasa dentro de la educación también puede influir en cómo será la sociedad en el futuro.
Me ha llamado la atención que haya distintas formas de ver la función de la educación. Por un lado, están las ideas que dicen que la escuela sirve para mantener el orden social, para que todo siga más o menos como está. Y por otro lado, las que defienden que la educación puede servir para cambiar las cosas y mejorar la sociedad. Esto me parece importante, porque muchas veces se piensa que la educación es algo neutral, pero en realidad no lo es.
También se habla de los factores que hacen que la educación cambie, como la tecnología o la política (algo que se ve hoy en día) Por ejemplo, el uso de las tecnologías ha cambiado mucho la forma de aprender, pero no siempre se sabe muy bien cómo integrarlas en el aula.
Desde mi punto de vista, creo que uno de los mayores problemas es esa dificultad para adaptarse a todos esos cambios. No solo por la tecnología, sino también por la diversidad que hay en las aulas. Cada alumno es diferente, con sus propias circunstancias, y eso hace que no exista una única forma de enseñar que funcione para todos. Y aunque la educación intenta ser igualitaria, en la práctica no siempre lo consigue.
Otra cosa que me ha llamado la atención es la idea de "crisis de sentido". Pues a veces los estudiantes no entienden para qué estudian ciertas cosas, y eso hace que pierdan motivación. Pero creo que esto también afecta al profesorado, porque cuando el sistema se centra más en cumplir normas o aprender conceptos que en enseñar, es fácil que se pierda el principal objetivo de lo que se está haciendo.
Aún así, me parece importante la idea de que la educación puede ser una herramienta de cambio social. Por lo que los docentes debemos de ayudar a que los niños desarrollen una forma de pensar crítica, que no acepten todo sin cuestionarlo y que sean capaces de entender la realidad en la que viven.
Al final, aunque la educación esté incluida por la sociedad, dentro del aula sí que se permiten hacer cosas diferentes, de ahí la importancia en intentar que la educación contribuya a mejorar la sociedad.
Referencias:Esteve, J. M. (2006). El sistema educativo ante la encrucijada del cambio social: Una mirada hacia el futuro. Monografías. com, 18.
Actualmente la familia ha cambiado mucho con el tiempo, y esto ha sucedido porque ha habido cambios en la sociedad.
Antes, la familia tenía una estructura mucho más rígida y estricta. Los roles estaban muy marcados. Por ejemplo, el hombre y padre de la familia trabajaba fuera y la mujer y madre se encargaba de la casa y de los hijos. Además, las decisiones solían tomarlas los padres sin que los hijos pudieran opinar demasiado. Esto ahora no se da, y no hay un único modelo familias, y las relaciones entre los padres y los hijos son más cercanas y cariñosas.
Relacionándolo con un artículo de Leccardi (2010), me parece interesante la idea de que se ha pasado de una cultura "de protección" a una "de negociación". Antes todo era más autoritario y las normas estaban ya establecidas. Ahora en cambio, los padres habla más con sus hijos, y negocian las normas. Esto tiene su parte buena porque los hijos pueden opinar sobre su educación, pero también puede provocar más conflictos o dudas porque no todo está tan claro como antes.
También creo que esto se nota cuando se tienen que tomar decisiones. Pues antes los jóvenes estaban "obligados" a independizarse, tener hijos o elegir un estilo de vida familiar, pero ahora hay muchas más opciones.
Por otro lado, el artículo de Herrera-justicia y Amezcua (2023) mencionan el cambio que ha habido de roles en el cuidados de la familia. Pues antes cuidar a los hijos o familiares mayores era algo que hacían las mujeres, pero afortunadamente, ahora se reparten estas tareas (o se intenta) de manera equitativa.
Además, el cuidado no solo depende de la familia, sino también de los servicios sociales y sanitarios, haciendo que esta tarea haya pasado a ser algo más social. También nos tenemos que sentir afortunados de la libertad para decidir cómo queremos vivir. Podemos elegir formar una familia, tener hijos o no, vivir solo o con pareja.
En definitiva las familias y su estructura ha ido variando a lo largo de las épocas, y va cambiando con la sociedad. Y aunque muchos de los cambios han sido positivos, como una mayor libertad o igualdad, también han aparecido nuevos retos que todavía no están del todo resueltos.
Referencias: Leccardi, C. (2010). La juventud, el cambio social y la familia: de una cultura “de protección” a una cultura “de negociación”. Revista de Estudios de Juventud, 90(10), 33-42.
Herrera-Justicia, S., & Amezcua, M. (2023). Cambio social y transformación del cuidado en la familia. Index de enfermería, 32(2).
PRÁCTICA 1: VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LA TECNOLOGÍA
Durante esta práctica, tuvimos la oportunidad de explorar cómo la tecnología impacta nuestra vida diaria en la universidad, tanto de manera positiva como negativa. Al crear imágenes de diferentes situaciones, puedo observar cómo las herramientas tecnológicas facilitan nuestras actividades, y al mismo tiempo, presentan ciertos desafíos.
La primera ventaja de la que creamos foto fue la posibilidad de pagar con el móvil en las máquinas expendedoras. A simple vista, esto garantiza comodidad, simplifica procesos cotidianos y reduce la dependencia de usar dinero en efectivo, lo que fomenta hábitos más eficientes y seguros. Pero al mismo tiempo, esta facilidad depende de que las plataformas funcionen correctamente y de que las personas tengan acceso a la tecnología, por lo que podríamos decir que no todos los beneficios son universales.
La segunda ventaja es el uso de códigos QR para acceder a instrucciones de primeros auxilios en los desfibriladores. Esta tecnología agiliza el acceso a información vital, y evidencia cómo los avances digitales pueden tener un impacto real y directo en la seguridad y la vida de las personas. Esto nos hace ver que la tecnología puede convertirse en una herramienta de prevención y protección eficiente (siempre que se utilice de manera consciente y responsable)
En cuanto a las desventajas, una de ellas es la dependencia de la conexión. Cuando la cobertura de internet falla y no podemos acceder a la página de la universidad, hay un aspecto que tenemos que tener en cuenta. Y es que la digitalización de los recursos también puede generar problemas si fallan los sistemas o si no hay alternativas físicas disponibles. Por esto, creo que se necesita equilibrar el uso de la tecnología proponiendo alternativas tradicionales que nos sirvan en el caso en el que haya problemas de conexión durante las clases.
Finalmente, la tecnología puede promover conductas negativas, como el cyberbullying. La posibilidad de que los estudiantes sufran acoso en redes sociales hace que la tecnología incluya riesgos sociales. Por consiguiente, debemos aprender a usar estas herramientas de forma responsable y acompañarlas con educación digital que fomente el respeto y seguridad.
En conclusión, la tecnología es un gran recurso, pues nos permite ser más eficientes, seguros y conectados, pero también nos expone a riesgos que requieren atención. De esta manera, como futuros docentes, tenemos que saber enseñar a los estudiantes a manejarlas de manera adecuada para evitar que haya problemas,
TEMA 1: CAMBIO SOCIAL Y TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN EN EL CONTEXTO ESCOLAR
1.1. Sociedad de la comunicación y educación
De una sociedad tangible a una sociedad donde todo se intercambia
A lo largo de la historia hemos pasado de una sociedad basada en lo tangible, en lo físico, a una sociedad donde prácticamente todo se intercambia de forma digital, simbólica e inmediata. Desde la invención de la imprenta hasta la actualidad, la manera en la que circula la información ha transformado no solo la economía, sino también cómo son nuestras relaciones sociales, identidad, y nuestra forma de aprender.
La imprenta nos permitió democratizar el conocimiento escrito, pero el acceso seguía limitado y el proceso era bastante lento. Actualmente vivimos en un mundo donde la información no solo se difunde a gran velocidad, sino que además se intercambia constantemente. Y no solo intercambiamos bienes materiales; también datos, opiniones, imágenes, emociones, etc. Es por esto que, las redes sociales, así como las plataformas educativas han convertido la comunicación en un flujo continuo.
Por consiguiente, si intentamos verlo desde el punto de vista de la educación, el rol del docente también ha cambiado en este aspecto. Porque antes, el docente era una de las principales fuentes de información. Era la única persona donde los estudiantes podían aprender (a parte de los libros de contenidos). Sin embargo, hoy en día, el alumnado puede acceder a conocimientos de muchas maneras. Así pues, ya no solo nos tenemos que preocupar por cómo debemos transmitir los contenidos a los niños y niñas en un aula, sino en enseñarles a seleccionar, analizar, contrastar y dar sentido a esa información. En definitiva, hemos pasado de tener poca información a la que acceder, a tener un exceso de ella, y eso implicará que los estudiantes sean capaces de identificar información falsa de la que es fiable, saber navegar en diferentes páginas, evitar aquellas que pueden ser peligrosas, etc.
Una de las mejores maneras para que los estudiantes adquieran estas competencias, es incluir en el horario escolar, sesiones donde ellos y ellas puedan aprender todo esto. Pues la búsqueda de información es necesaria en todas las asignaturas.
A continuación, adjunto un par de vídeos que pueden ser útiles para enseñar al alumnado sobre este tema:
Modernidad sólida y modernidad líquida: Zygymunt Bauman
El sociólogo y filósofo polaco Zygmunt Bauman es el principal teórico de los conceptos de la modernidad sólida y líquida. Según él, la modernidad sólida se caracterizaba por estructuras estables (trabajos duraderos, relaciones a largo plazo, instituciones firmes y normas claras. Sin embargo, en la modernidad líquida todo es cambiante, inestable y flexible.
Si nos paramos a pensarlo, la educación antes consistía en estudiar, formarse para una profesión concreta, y en muchos casos, mantener ese trabajo durante toda la vida. Era una trayectoria más estable y previsible. Pero a día de hoy, aparecen nuevas profesiones, otras desaparecen, y las competencias que hoy son importantes quizá mañana no lo sean. Creo que vivimos en una sociedad mucho más competitiva e incierta, donde todo evoluciona muy rápido.
Desde el punto de vista de la educación, pienso que los docentes tenemos una gran responsabilidad. No podemos centrarnos en enseñar contenidos cerrados o memorísticos (matemáticas, lengua, ingles). el alumnado necesito mucho más que eso para poder desenvolverse en esta realidad cambiante. Así pues, debemos enseñarles a adaptarse, a ser resilientes, a tener pensamiento crítico, y sobre todo, aprender por sí mismos. Porque al fin y al cabo, es igual de importante aprender como saber desaprender aquello que ya no sirve, y volver a aprender cosas nuevas.
Y con esto, también quiero enlazarlo con crear escuelas que sean espacios seguros donde los niños y niñas puedan tener cierta estabilidad emocional en medio de tanto cambio. Es decir, que encuentren en el aula un clima de seguridad, acompañamiento y buenos valores. Aulas donde puedan entender que equivocarse y empezar de nuevo forma parte del proceso de aprendizaje y de la vida.
Abuelos vs tecnología
Es común que escuchemos a las personas mayores decir que "esta ya no es su época" o que "se han quedado muy atrás". Y es comprensible, pues esa generación ha vivido un gran cambio tecnológico acelarado que ha cambiado completamente la sociedad en los últimos años. Por ejemeplo, han pasado de usar cartas a teléfonos para comunicarse, o de enciclopedias física a buscadores digitales. Según esta gráfica, los mayores apenas usan el internet para hacer gestiones por internet, ver series o pedir citas por internet. Esto nos indica que muchos de ellos no los usan no porque no quieran, sino porque no tienen los recursos o los conocimientos adecuados para utilizarlas.
Un ejemplo es mi abuela, la cual sufre esta situación y se niega a usar el móvil. Creo que ese rechazo viene del miedo al error, vergüenza por no saber o sentimiento de utilidad. Sin embargo, considero que desaprovechar la tecnología supone limitar oportunidades de conexión autonomía. Ya que la videollamadas podrían acercarla más a sus nietos, en Youtube podría encontrar recetas o música que le gusta, y los buscadores podrían facilitarle información útil.
Con esto, creo firmemente de que la alfabetización digital debe entenderse como un derecho universal. Y los colegios pueden desempeñar un papel clave, si fomentamos en las aulas proyector intergeneracionales donde los niños y niñas enseñen a mayores. Esto no solo reduciría esta brecha digital, sino que fortalecería vínculos afectivos y promovería valores como la empatía y la paciencia.
Uno ejemplo de cómo realizar este proyecto lo vemos en La Nucia (Alicante), donde jóvenes de ESO han enseñado a personas mayores a utilizar el móvil. En lugar de adolescentes, lo aplicaríamos con estudiantes de 5º-6º de Primaria.
La brecha digital no es solo una cuestión de acceso, sino de competencia. Tener un móvil no garantiza saber utilizarlo correctamente. Existe un alfabetismo digital que genera desigualdad social y educativa.
De esta manera, no todos los estudiantes parten del mismo nivel de conocimiento tecnológico. Algunos dominan herramientas digitales mejor que otros, pero también "hay niños y niñas donde en sus casas carecen de internet" (UNICEF, 2022) Y esto crea diferencias en el rendimiento académico.
Es por esto que los docentes debemos asegurarnos de que las escuelas garanticen igualdad de oportunidades, ofreciendo recursos y formación digital básica a todo el alumnado.
Aprendizaje permanente (Life Long Learning)
A continuación adjunto un vídeo que he creado acerca de este tipo de aprendizaje, y su importancia para los docentes y alumnos.
De las TIC a TAC y las TEP
Según AFOE Formación (2026), estas tres tecnologías representan una gran evolución en cómo entendemos la enseñanza y el aprendizaje. Las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) se centraban principalmente en acceder y transmitir información: tener Internet, ordenadores, plataformas y herramientas digitales que nos permitieran comunicarnos y compartir recursos. Esto supuso un primer paso fundamental en romper con esa educación tradicional donde el contenido estaba solo en los libros y en las explicaciones del docente.
Pero a pesar de esto, nos damos cuenta de que cuando implementamos los dispositivos o el internet en el aula, abordamos cómo estos se utilizan para aprender de manera significativa. Y aquí entrarían las TAC (Tecnologías del Aprendizaje y Conocimiento), ya que ven la tecnología como un medio que permite transformar el aprendizaje, es decir, aprovechar simuladores, plataformas interactivas, actividades colaborativas y recursos multimedia para que el alumnado pueda recibir, procesar, construir y usar información.
Es por esto que desde el ámbito de la educación, pasar de las TIC a las TAC y luego a las TEP implica un cambió tecnológico, pero también educativo y pedagógico. Pues las TIC nos dieron la facilidad de acercar el mundo digital al aula, pero si estas tecnologías se quedan solo en eso, corremos el riesgo de digitalizar formas tradicionales de enseñar sin transformar realmente el aprendizaje. Es necesario integrar las tablets o plataformas digitales de manera que el alumnado sea el protagonista, reflexione y participe.
Algunos ejemplos de como conseguirlo serían:
Fomentar un proyecto digital donde creen vídeos, presentaciones y podcast donde tengan que organizarse y tomar decisiones para desarrollar la autonomía y entiendan que la tecnología sirve para construir conocimiento.
Realizar un debate en clase sobre el tiempo que pasan en las pantallas, el tipo de contenido que consumen y cómo les afecta emocionalmente.
Para conocer más sobre este término, he integrado las ideas clave de Molina Soria, Rojas Torres y Orihuela Gutiérrez (2021), quienes destacan que el efecto Pigmalión es una herramienta de transformación social en el aula.
Así pues, el efecto Pigmalión plantea que las expectativas que ponemos en nuestro alumnado (ya sean negativas o positivas), tienden a cumplirse. Es decir, lo que un docente cree sobre la capacidad de un niño influye en cómo ese niño se percibe a sí mismo, en su identidad, rendimiento y motivación.
Cuando decimos a los estudiantes que son capaces, estamos fomentando en ellos confianza y curiosidad. Pues les ayudamos a explorar y aprender de sus errores. Por el contrario, si les hacemos dudar y tenemos una actitud negativa, les generamos inseguridad y ansiedad. Según los autores Molina Soria et al. (2021), estas actitudes se convierten en "profecías autocumplidas", y el niño termina actuando exactamente como el docente espera que actúe.
Y esto también se cumple con las familias. Los padres tienen un papel fundamental, ya que sus palabras y actitudes en casa refuerzan o limitan lo que los niños creen de sí mismos. Al mostrar confianza, reconocer esfuerzos y animar a probar cosas nuevas, los padres ayudan a que sus hijos desarrollen autoestima y resiliencia. Y si les critican o les dicen que no pueden logar algo, sin querer les ponen barreras que dificultan su crecimiento.
Es por esto que en el ámbito educativo los docentes deben saber manejar las emociones, y crear un ambiente de respeto y apoyo, para hacer que sus estudiantes se sientan motivados, seguros y puedan aprender mejor a explorar sus capacidades sin miedo al fracaso.
En primer lugar, hoy en día, los móviles y demás dispositivos se han vuelto casi una extensión de nosotros mimos. Nos permiten acceder a información, comunicarnos y entretenernos al instante. Sin embargo, también creo que esto puede afectar nuestros hábitos de pensar. Pues por un lado, la tecnología nos ayuda a ser más rápidos para encontrar información, a adaptarnos a distintos formatos y a manejar varias cosas al mismo tiempo. Pero, por otro lado, también puede dispersas nuestra atención, dificultar concentrarnos por largos períodos y hacer que dependamos demasiado de los móviles para recordar cosas, en lugar de ejercitar nuestra memoria. Esto nos hace preguntarnos si estamos mejorando nuestras habilidades cognitivas o si estamos dejando que la tecnología haga por nosotros lo que antes hacía nuestra mente.
En mi opinión, el verdadero reto está en aprender a usarla de manera consciente. Y esto no quiere decir que tengamos que evitar la tecnología a toda costa, sino de encontrar un equilibrio que nos permita aprovechar sus beneficios sin perder la capacidad de pensar en profundidad y reflexionar.
Por consiguiente, en segundo lugar. la tecnología también nos ha ido esclavizando. Algunas veces me ha pasado que cuando suena una notificación del móvil, voy rápidamente a mirarlo, pues estoy pendiente de los mensajes que me llegan. Y podría decir que esta dependencia es tanto física como mental. Me cuenta concentrarme sin la necesidad de revisar algo en el móvil, y a veces incluso en momentos de descanso no consigo desconectarme por completo. Pues al tener que usar el móvil y ordenador en la uni, me hace siempre tener que estar conectada, quitándome en algunas ocasiones esos momentos de silencio, tranquilidad, etc. Pero lo que más me preocupa es que esta esclavitud que tenemos es silenciosa. Es decir, no es algo que alguien nos obliga a hacer, sino una necesidad propia. Revisar el móvil constantemente se ha vuelto un hábito automático, casi inconsciente. Y aunque sé que podría dejarlo de lado, muchas veces no lo hago, lo que me hace darme cuenta de que no controlo mucho mi tiempo y atención. Así que, el verdadero conflicto ocurre por la manera en la que permitimos que controle nuestros ritmos de vida. Cuando dejamos que determine cuándo descansamos, cuándo respondemos, y hasta cómo nos sentimos, estando cediendo una parte importante de nuestra autonomía. Por eso considero que es necesario aprender a poner límites, recuperar momentos sin pantalla, etc.
Un ejemplo que intento poner en práctica y me ayuda es no coger el móvil en cuanto me levanto, intentando pasar ese rato desayunando y preparándome sin estímulos externos, y viviendo en el presente.
En tercer lugar, la suplantación de identidad es otro gran problema. Es muy impactante saber que con la tecnología, alguien puede hacerse pasar por otra persona con tanta facilidad. Al vivir en una época donde gran parte de nuestra vida está expuesta en redes sociales, plataformas digitales y aplicaciones, muchas veces no nos damos cuenta realmente de los riesgos que eso implica. Esto nos hace ver lo vulnerable que puede llegar a ser nuestra identidad en internet. Pues compartimos fotos, datos personales, opiniones y hasta aspectos íntimos de nuestra vida sin pensar que todo eso puede ser utilizado por alguien más. Es inquietante pensar cómo alguien pueda usar nuestros nombres, imágenes o información para engañar a otros. Por no mencionar que en las redes a veces no sabemos con certeza quien está detrás de una pantalla. Creo que esta situación tiene que hacernos abrir los ojos y darnos cuenta de que hay que ser responsable con la información que compartimos, sobre todo, la de los niños y niñas.
Entiendo que para muchos padres compartir momentos de sus hijos sea una forma de expresar orgullo, amor o felicidad. Pero también creo que no son del todo conscientes de las consecuencias que tiene esa exposición en un futuro. Los niños no tienen la capacidad de decidir si quieren que su imagen esté en internet. Son los adultos quienes toman esas decisiones por ellos, y eso implica una gran responsabilidad. Una vez se publica algo en redes, se pierde el control sobre quién lo ve, lo guarda o lo comparte. Más que nada, también es una cuestión de privacidad. Así como los adultos valoramos que respeten nuestra intimidad, los niños también deberían tener la oportunidad de construir su identidad sin que cada etapa de su crecimiento esté documentada públicamente.
Peñafiel-Baque, M. E., Tigse-Sánchez, M. V., Criollo-Maldonado, S. T., & del Carmen Tigse-Sánchez, A. (2024). Impacto del uso de tecnologías móviles en el desarrollo de habilidades cognitivas en jóvenes. Space Scientific Journal of Multidisciplinary, 2(2), 42-57. https://spacesjmultidisciplinary.omeditorial.com/index.php/home/article/download/30/125
Cardim, T. C. G. (2023). De la hiperconexión del trabajador a la esclavitud digital: riesgos psicosociales y desafíos de la conciliación entre tiempo de trabajo y vida privada. Relaciones Laborales y Derecho del Empleo. https://ejcls.adapt.it/index.php/rlde_adapt/article/download/1252/1409
Brecha digital y división digital
Nos guste o no, vivimos en una sociedad en la que la tecnología y el acceso a Internet están presentes en casi todos los ámbitos de nuestra vida. La información está circulando constantemente a través de los dispositivos electrónicos, y muchas actividades cotidianas como estudiar, trabajar o comunicarnos dependen de las tecnologías. Sin embargo, no todas las personas tienen las mismas oportunidades para acceder o aprovechar estos recursos. Esta desigualdad ese lo que conocemos como brecha digital o división digital. A continuación adjunto un vídeo acerca de esto para una mejor comprensión:
De esta manera, muchas veces damos por hecho que todo el mundo tiene acceso a Internet o sabe usar la tecnología, cuando en realidad no es así. Tal y como explica Carlos Tirado Albero en su análisis sobre la sociedad de la información en España, el acceso a las tecnologías no se distribuye de forma igualitaria entre toda la población. Pues la edad, el nivel educativo y los ingresos económicos o el lugar de residencia son factores que influyen en el acceso a Internet. Esto significa que aunque la tecnología esté cada vez más presente en nuestras vidas, hay una gran parte de la población que no tiene estas oportunidades.
Además, la brecha digital se refiere al acceso a la conexión a Internet y a las habilidades necesarias para utilizarlo. Es decir, tener ordenador o móvil no garantiza que una persona sepa usarlo de forma adecuada. Sonia Ocaña Encabo relaciona la brecha digital con situaciones de pobreza y exclusión social, señalando que las personas con menos recursos económicos o con menor nivel educativo tienen más dificultades para acceder a la tecnología. Y esto, provoca desigualdades sociales, sobre todo en el ámbito laboral y educativo.
En el ámbito educativo, los colegios utilizan cada vez más recursos digitales, plataformas educativas y herramientas tecnológicas para el aprendizaje. Aunque esto puede aportar muchas ventajas, también puede generar desigualdades entre los estudiantes. Pues algunos tienen más facilidades para acceder a dispositivos o cuentan con el apoyo en casa para utilizarlos, mientras que otros no. No es lo mismo un niño que tiene en casa un móvil y un ordenador, a un niño que no tiene ningún dispositivo, o que sus padres no tengan el dinero para comprarlo. Por esto mismo, pienso que la tecnología solo puede ser un recurso educativo muy bueno si todas las personas tienen las mismas oportunidades para acceder a ella y aprender a utilizarla. De lo contrario, esto solo traerá más desigualdades y dificultades.
Así que los maestros tenemos una gran responsabilidad en reducir esta brecha digital. Debemos introducir la tecnología en el aula para enseñar a usarla de forma responsable y eficiente, pero también debemos insistir en los centros de que se garantice el acceso a recursos tecnológicos para toda las familias, especialmente aquellos grupos que se encuentran en situaciones más vulnerables (familias inmigrantes, familias con poco dinero, etc)
Los móviles, los videojuegos e Internet forman parte de la vida cotidiana de los niños y adolescentes, e influyen en su forma de relacionarse, aprender y divertirse. Es por esto que también plantea varios desafíos educativos y sociales. El estudio de Adicción a Internet, videojuegos y teléfonos móviles en niños y adolescentes: Un estudio de casos y controles, nos muestra que el uso excesivo de estas tecnologías puede causar comportamientos adictivos, sobre todo en edades tempranas (que es cuando el desarrollo emocional y cognitivo está en proceso)
Sin lugar a dudas, es preocupante ver que muchos niños y niñas entran en contacto con el móvil o los videojuegos en edades cada vez más tempranas, y muchas de estas veces, sin una supervisión adecuada. Pues muchos padres usan el móvil para entretener o calmar a sus hijos, lo que provoca que desarrollen una dependencia hacia las pantallas. Creo que los adultos hacen mal en normalizar el uso excesivo de la tecnología sin ser plenamente conscientes de las consecuencias que puede tener en el desarrollo infantil.
Porque realmente, el problema no es que se use la tecnología, sino en cómo se utiliza. Ya que los videojuegos o móviles pueden llegar a ser un gran recurso educativo (metodologías como gamificación) si se utilizan de manera responsable. El problema viene cuando el uso se vuelve excesivo, lo que puede afectar en el desarrollo del alumnado, su rendimiento escolar, su capacidad para mantener la atención y sus relaciones sociales. Pues el niño puede empezar a preferir el mundo virtual al real, reduciendo su interacción con la familia o los amigos.
Además, el artículo destaca que factores psicológicos o neuropsicológicos pueden aumentar la vulnerabilidad a estas adicciones. Por eso, creo que es esencial entender que no todos los niños tienen el mismo nivel de riesgo. Es decir, algunos pueden desarrollar una relación saludable con la tecnología, mientras que otros pueden ser más propensos a desarrollar comportamientos problemáticos. Y para evitar esto último, es fundamental que las familias y los docentes reciban una formación sobre educación digital, para poder hacer un uso responsable de las tecnologías.
Por consiguiente, los centros educativos no deben prohibir la tecnología, ya que no se trata de eso. Sino de enseñar a los estudiantes a utilizarla de forma crítica y consciente. Y este tipo de educación debe formar parte de la educación actual, ya que los niños crecen en un entorno digital que influirá en su futuro. Así, si se fomentan en los colegios actividades como el deporte, el juego al aire libre, donde los niños deben interaccionarse con otros, ayuda a equilibrar el tiempo de pantalla que pasan en clase o en casa.
En el artículo que he buscado para poder reflexionar sobre este tema, he encontrado que se realizó un estudio donde se analizó a 112 niños y adolescentes de entre 7 y 17 años, comparando dos grupos. El primero, formado por menores diagnosticados con TDAH y otro sin este trastorno. El objetivo era analizar la relación entre el trastorno por déficit de atención con hiperactividad y diferentes tipos de adicciones tecnológicas, como la adicción a Internet, a los videojuegos o al teléfono móvil.
Uno de los resultados más interesantes que obtuvieron fue que los niños mostraron puntuaciones significativamente más altas en adicción a los videojuegos, mientras que las niñas tenían puntuaciones más altas en adicciones al móvil. Además, el estudio encontró que el TDAH puede ser un factor de riesgo para desarrollar una adicción a Internet y a los videojuegos, sobre todo cuando existe cierta hiperactividad o impulsividad. Pero también se observó que teniendo unas buenas relaciones sociales y y apoyo del entorno, puede actuar como un factor protector frente a estas adicciones.
Así pues, con este estudio puedo llegar a la conclusión de que la adicción a la tecnología depende del acceso a los dispositivos y de los factores sociales y personales. Pues el cómo sea el entorno familiar, las relaciones sociales y habilidades emocionales del niño pueden marcar una gran diferencia en cómo se relaciona con la tecnología. Por lo que es esencial fortalecer a los niños desde pequeños sus formas de relacionarse con sus amigos en el colegio, su familia, así como su capacidad de autorregularse.
Finalmente, la adicción al móvil o a los videojuegos en los niños y niñas es un problema social, educativo e individual. Y requiere de una implicación conjunta de las familias, centros y de la sociedad para fomentar hábitos saludables y evitar que la tecnología sea un factor que afecte al desarrollo integral de los estudiantes.
Referencias:Menéndez-García, A., Jiménez-Arroyo, A., Rodrigo-Yanguas, M., Marin-Vila, M., Sánchez-Sánchez, F., Roman-Riechmann, E., & Blasco-Fontecilla, H. (2022). Adicción a Internet, videojuegos y teléfonos móviles en niños y adolescentes: Un estudio de casos y controles. Adicciones, 34(3), 208.
Nomofobia y Phubbing
Explicando el tema, el profesor nos introdujo los conceptos de nomofobia y phubbing. Yo los desconocía, así que estuve buscando información sobre ellos, y a continuación, adjunto una presentación que he realizado sobre estos dos términos:
Beneficios de la tecnología
Hoy en día, la tecnología (especialmente las TIC), tiene muchísimas posibilidades. Nos permite acceder a conocimientos prácticamente sin límites y tener el mundo a nuestro alcance con un solo clic. Esto hace que aprender sea mucho más fácil y rápido, ya que podemos buscar información en cualquier momento y sobre cualquier tema.
Personalmente, la tecnología me ha ayudado bastante, sobre todo con el uso de la inteligencia artificial. Gracias a ella he podido resolver dudas más rápido y organizarme mejor a la hora de estudiar o hacer trabajos.
Otro aspecto muy importante es cómo la tecnología facilita la colaboración entre las personas. Por ejemplo, cuando alguien se pierde y se difunde la información por redes, cuando se llama a urgencias si alguien se pone malo, o simplemente para comunicarnos con personas que están en otros países mediante videollamadas. También es muy útil para aprender de forma autónoma, ya que podemos encontrar tutoriales de casi cualquier cosa.
En el ámbito educativo, las TIC tienen varias funciones. Por un lado, la función informativa, ya que nos ayudan a preparar clases, buscar información para trabajos y utilizar nuevos recursos y métodos de aprendizaje. Por otro lado, la función comunicativa, porque permiten una mejor comunicación entre profesores, alumnos y familias a través de plataformas digitales.
Además, las TIC sirven como un soporte didáctica muy importante en la educación actual. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que no tiene mucho sentido evaluar a los alumnos solo con papel y lápiz, pues actualmente existen muchas otras formas de demostrar lo que saben.
Finalmente, según Saldívar (2024), la integración de la tecnología en la educación, incluso desde edades tempranas aporta muchos beneficios, como el desarrollo de habilidades digitales, aprendizaje más interactivo y una mayor motivación en los alumnos. sin embargo, también señala que existen algunos desafíos, como el uso excesivo de dispositivos o la necesidad de que los docentes estén bien formados para utilizar estas herramientas de manera adecuada. Por eso, se trata de usar la tecnología de forma responsable y con un objetivo claro, y aplicar buenas prácticas que realmente mejoren el aprendizaje.
Referencias: Saldívar, A. H. R. (2024). Integración de la tecnología en la educación temprana: Beneficios, desafíos y prácticas efectivas. Revista Multidisciplinaria Voces De América Y El Caribe, 1(2), 429-457.
3.2. Estructuras políticas, sociales, económicas, culturales e institucionales y su influencia en la educación
¿Cómo es la estructura social en España?
Leyendo la presentación, he encontrado una frase que me ha llamado la atención: la estructura social es el conjunto de "pautas, regularidades y patrones que organizan la vida social y las relaciones entre las personas". Aunque suene muy teórico, describe algo que vivimos todos los días sin pensarlo. Y es que muchas cosas que creemos que decidimos libremente están influidas por esas pautas que ya existen antes que nazcamos. Por ejemplo, la idea de que después del instituto hay que elegir entre FP o universidad, como si esas fueran las únicas opciones válidas. Lo mismo ocurre con trabajar a cierta edad, independizarte, tener pareja, tener hijos, o qué tipo de estudios se ven como prestigiosos. Nadie te obliga como tal, pero sí que hay una forma de funcionar ya establecida y que condiciona lo que hacemos, lo que esperamos de los demás o lo que los demás esperan de nosotros.
Otra frase que aparece en la presentación es que la estructura social "aporta regularidad y organización a la sociedad". Entiendo que eso ayuda a que la convivencia sea más fácil, porque si todo fuera imprevisible sería un caos. Pero también esa regularidad hace que ciertas cosas se vean como lo normal y otras como algo extraño, raro o fuera de lugar. Y eso influye en cómo nos comportamos. A veces seguimos esas normas sin cuestionarlas, porque es lo que siempre se ha hecho o lo que vemos a nuestro alrededor. Un ejemplo de esto es cómo se espera que las mujeres asuman más tareas de cuidado en la familia, aunque nadie lo diga directamente. Es algo que se repite tanto que acaba pareciendo lo habitual, y mucha gente lo acepta sin plantearse si realmente quiere hacerlo o si es justo.
Además, quiero destacar la idea de que la estructura social actúa como un límite, como algo que marca hasta dónde podemos llegar o qué opciones parecen más accesibles. Aunque no lo veamos, está ahí. Y creo que eso explica por qué a veces sentimos que ciertas oportunidades no son para nosotros, aunque nadie nos lo haya dicho. Como si la sociedad ya tuviera una forma de organizar a las personas, según su origen, su familia, su nivel económico o incluso su forma de hablar, influyendo en cómo seremos en un futuro, lo cual me parece bastante injusto y estereotipado.
En España, la estructura social sigue teniendo bastante peso aunque a veces se diga que vivimos en una sociedad muy igualitaria. Pues en realidad, no todo el mundo tiene las mismas posibilidades. Se nota en cosas muy concretas, como quién no puede permitirse una carrera sin trabajar, quién puede irse a otra ciudad, quién tiene contactos que le abren puertas, quién puede permitirse actividades extraescolares desde pequeños, etc. Todo eso hace diferencias que no son una casualidad.
La familia también influye mucho en esto. Porque ya no solo es por el dinero, sino por el apoyo, la educación que se recibe en casa, las expectativas que tienen sobre ti o la importancia que le dan a los estudios. Hay familias donde estudiar es algo normal y lo que se tiene que hacer, y otras donde es más complicado porque se tienen otras prioridades. Y eso tiene que ver con la estructuras social que coloca a cada familia en una posición distinta. También creo que en España todavía hay muchas diferencias según el origen, la etnia o incluso la comunidad autónoma. Aunque mucha gente lo niegue, sigue habiendo prejuicios y desigualdades que afectan a cómo se trata a unas personas y a otras. Y eso forma parte de esa estructura social que organiza la vida de las personas de manera desigualada.
Para mí, lo más importante de entender la estructura social es darme cuenta de que muchas desigualdades no son culpa de las personas. La culpa es del sistema en el que vivimos. A veces se dice de que si te esfuerzas, puedes llegar donde quieras, pero la realidad es que el punto de partida no es el mismo para todos. Y eso viene de esas pautas y patrones que la sociedad ha construido con el tiempo. También creo que es importante saber que la estructura social no es algo fijo. Va variando con el tiempo, así que al menos podemos pensar que si ha cambiado antes, puede volver a hacerlo. Pero para que eso pase, primero tenemos que ser conscientes de cómo funciona y cómo nos afecta. Hay que cuestionarnos lo que es justo y lo que no, y buscar formas de que las oportunidades no dependan tanto del lugar del que vienes.
Referencias: Gurvitch, G., & Villegas, O. U. (1955). El concepto de estructura social. Revista Mexicana de Sociología, 299-343.
Principales estructuras sociales que interactúan con el sistema educativo y su influencia
El sistema educativo está formado por diferentes estructuras sociales que lo condicionan desde fuera y desde dentro. En el colegio a menudo se piensa que todo el mundo tiene las mismas oportunidades, pero realmente no es así. La educación está conectada con la política, la economía, la familia, la religión y la organización social, y cada una de estas condiciona a lo que ocurre en el aula.
La parte de política es la que más se nota, aunque no seamos conscientes de ello. Las leyes educativas cambian según el gobierno, y eso afecta directamente a lo que estudiamos, a cómo se evalúa, a qué asignaturas se consideran importantes, y a qué modelo de colegio se impulsa. Al final la educación se convierte en un lugar de conflicto entre varios partidos, y los que sufren las consecuencias de ello son los estudiantes y docentes. También influye la forma en la que se organiza el sistema. Es decir, si es más centralizado o más descentralizado, si se apuesta por la escuela pública o se da más importancia a la privada y concertada, cómo se financia, etc. Son decisiones que no tomamos nosotros, pero que determinan nuestras oportunidades. Y aunque se hable de igualdad no todas las comunidades, centros o familias tienen los mismos recursos, estableciendo diferencias desde un principio.
La economía también tiene un papel esencial. No es lo mismo crecer en una familia con estabilidad económica que en una que llega justa a fin de mes. Eso se nota en cosas como poder pagar clases particulares, tener un espacio tranquilo para estudiar, acceder a actividades extraescolares o incluso tener un ordenador propio. Además, el mercado laborar influye en qué tipo de formación se valora más. Hay momentos en los que se impulsa la FP, otros en los que se insiste en la universidad, y al final parece que la educación se adapta a lo que la economía necesita, y no a lo que las personas quieren o pueden hacer. Esto genera desigualdades, porque no todo el mundo tiene las mismas condiciones para responder a esas demandas.
La familia es otra estructura clave por el ambiente educativo que se crea en casa. Hay familias que pueden acompañar más, que conocen el sistema, que saben cómo ayudar con los estudios o cómo moverse entre trámites, becas y decisiones académicas. Por ejemplo, en mi caso, haber crecido con padres que son profesores de instituto me dio ventajas: ellos entendían cómo funciona el sistema educativo, sabían orientarme cuando tenía dudas y podrían explicarme cosas que para otras personas quizá eran un mundo. Eso hizo que me sintiera mas segura y que muchas decisiones que para otros son complicadas, para mí fueron fáciles de tomar. Otros chicos y chicas de mi edad en cambio, sus padres no tenían ese conocimiento o ese tiempos suficiente, lo que hacía que tuvieran más dificultades. Por consiguiente, también influye lo que se espera de ti. Porque hay familias donde estudiar es algo natural y casi obligatorio, y otras donde se ve como algo secundario porque hay otras prioridades. Todo eso afecta a cómo llegas al colegio o instituto y a cómo te sientes en él.
Por otro lado tenemos la religión, que aunque no tenga el mismo peso que tenía antes en los colegios, sigue influyendo en alguno de ellos y en los valores que transmite. Hay colegios religiosos donde la educación está muy ligada a una visión concreta del mundo, y otros donde se apuesta por una escuela más laica. Eso también forma parte de la estructura social que rodea a la educación. Además, la cultura como las costumbres, lengua, la manera de relacionarse influyen en cómo se vive en un colegio. Pues no todos los estudiantes llegan con la misma cultura y algunos se sienten más seguros que otros. A veces la escuela valora más una forma de hablar, de comportarse o de aprender, dejando a ese tipo de personas con más ventaja.
La sociedad está organizada en claes, grupos y posiciones que no son iguales para todos. Esa desigualdad influye en en el aula, pues se trata de una cuestión de expectativas, trato, oportunidades y de cómo se interpreta el comportamiento de cada estudiante. Hay centros donde se espera que los alumnos lleguen lejos, y otros donde casi se asume que no lo harán, influyendo en su motivación y confianza. Los colegios deben ser lugares donde se rompan desigualdades, pero muchas veces en vez de romperse, se promueven. Y no es culpa de los profesores, sino de la estructura social, que ya viene marcada desde fuera.
Entender esas estructuras es importante para comprender cómo está organizada la sociedad. Si la sociedad no está igualada, la educación tampoco lo será, a menos que se haga un esfuerzo por cambiarlo. Al final, lo importante es que la escuela sea un lugar donde no importa de donde venga cada estudiante. Y para eso, hay que reconocer que esas estructuras existen y que influyen más de lo que parece.