jueves, 28 de mayo de 2026

TEMA 2: EL TUTOR Y LA FAMILIA EN EDUCACIÓN INFANTIL Y PRIMARIA: FUNCIONES Y ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN

2.1. Funciones e intervenciones tutoriales en Educación Infantil y Educación Primaria

Las funciones e intervenciones tutoriales en Educación Infantil y Primaria me hacen reflexionar sobre cómo el papel del tutor va mucho más allá de enseñar contenidos. A partir de la presentación, queda claro que la tutoría tiene como finalidad principal personalizar e individualizar el proceso educativo, además de actuar como mediadora entre el alumnado, el profesorado y la familia. Esto me parece muy importante porque demuestra que el aprendizaje no puede ser igual para todos, sino que debe adaptarse a las características de cada niño. 

Uno de los aspectos que más me llama la atención es la gran cantidad de funciones que tiene el tutor. No solo se encarga de conocer al alumnado, sino también de hacer un seguimiento continuo de su evolución, adaptar la enseñanza a sus necesidades y coordinar al resto del profesorado. Esto me hace pensar que el tutor es como una figura central que organiza todo lo que ocurre alrededor del alumno. Personalmente, creo que esto implica una gran responsabilidad, porque requiere estar pendiente de muchos aspectos al mismo tiempo, tanto académicos como personales. 

Además, me parece clave el trabajo que se realiza con las familias. La tutoría no se limita al aula, sino que incluye una relación constante con los padres, basada en el intercambio de información, las entrevistas y la colaboración. Esto me hace reflexionar sobre que la educación es un proceso compartido y que, si no hay conexión entre familia y escuela, el desarrollo del niño puede verse afectado. Desde mi experiencia como estudiante, he visto que cuando hay buena comunicación entre ambas partes, todo funciona mejor. 


Otra función que considero muy importante es la atención a la diversidad y a las necesidades educativas especiales. El tutor participa en la detección de dificultades, la elaboración de adaptaciones y el seguimiento del alumnado. Esto refuerza la idea de que cada niño es diferente y necesita una respuesta educativa ajustada a su realidad. Como futura maestra, creo que este aspecto es fundamental, porque implica atender a todos los alumnos sin dejar a nadie atrás. 

También me parece muy interesante el papel del tutor en la convivencia y la resolución de conflictos. La tutoría no solo se centra en lo académico, sino también en crear un buen clima de aula, fomentar el respeto y enseñar a resolver los problemas mediante el diálogo. En este sentido, las estrategias que se proponen, sobre todo en Educación Infantil, como la asamblea, el trabajo en grupo o la negociación, me parecen muy útiles porque ayudan a desarrollar habilidades sociales desde pequeños. 

Además, la función de mediación del tutor me parece especialmente relevante. Actuar como intermediario en situaciones de conflicto entre alumnos, familias o profesores no debe ser fácil, pero es esencial para garantizar una convivencia adecuada. Esto me hace pensar que el tutor necesita no solo conocimientos pedagógicos, sino también habilidades sociales, empatía y capacidad de escucha. 

Por otro lado, me parece interesante cómo la acción tutorial se organiza a través de planes y objetivos concretos, como conocer al alumnado, hacer un seguimiento, coordinar al profesorado o favorecer la promoción entre etapas. Esto demuestra que no es algo improvisado, sino planificado y estructurado a lo largo del curso. Creo que esto es importante para que la tutoría sea eficaz y realmente tenga impacto en el alumnado. 


En general, todo este tema me hace reflexionar sobre la complejidad del rol del tutor. No se trata solo de enseñar, sino de acompañar al alumnado en su desarrollo personal, académico y social. Como estudiante de Magisterio, me doy cuenta de que ser tutor implica tener una visión muy completa del alumno, entendiendo su contexto, su familia y sus necesidades.

En conclusión, las funciones e intervenciones tutoriales muestran que la educación es un proceso integral que va mucho más allá del aula. Como futura docente, creo que uno de los mayores retos será saber coordinar todas estas funciones y, sobre todo, ser capaz de crear una relación de confianza tanto con el alumnado como con sus familias, ya que esto es la base para que el aprendizaje sea realmente significativo.

TFG-B.1165 by cgodaygomez01

 Referencias: García Bacete, F. J., García Castelar, R., Villanueva Badenes, L., & Doménech Betoret, F. (2003). Funciones y actividades que realizan los profesores-tutores en los centros escolares de infantil y primaria de la provincia de Castellón.´

Sanz-Martos, S., López-Medina, I. M., Álvarez-García, C., & Álvarez-Nieto, C. (2019). Efectividad de las intervenciones educativas para la prevención del embarazo en la adolescencia. Atención primaria, 51(7), 424-434.

Jordán Padrón, M., Pachón González, L., Blanco Pereira, M. E., & Achiong Alemañy, M. (2011). Elementos a tener en cuenta para realizar un diseño de intervención educativa. Revista Médica Electrónica, 33(4), 0-0.

2.2. El papel de las familias en la educación de los hijos

El papel de las familias en la educación de los hijos es un aspecto que me parece fundamental, ya que muchas veces se tiende a pensar que educar es solo responsabilidad de la escuela, cuando en realidad empieza mucho antes y continúa fuera del aula. A partir de la presentación, se entiende que la familia es el primer agente educativo, el lugar donde el niño comienza a adquirir hábitos, valores y formas de interpretar la realidad. Esto me hace reflexionar sobre que lo que ocurre en casa tiene un impacto directo en el aprendizaje y en el desarrollo personal del alumnado.

Uno de los aspectos que más me llama la atención es que la educación familiar no es algo puntual, sino un proceso continuo. Desde pequeños, los niños aprenden observando, imitando y experimentando en su entorno familiar, lo que demuestra que muchas de sus conductas no se enseñan de manera explícita, sino que se interiorizan a través de la convivencia. Personalmente, si pienso en mi propia experiencia, me doy cuenta de que muchas cosas que sé hacer o la forma en la que actúo vienen más de lo que he visto en casa que de lo que me han explicado directamente en la escuela.


También considero muy importante la idea de que la familia y la escuela deben trabajar de manera conjunta. No tiene sentido que cada una actúe por separado, porque el niño se desarrolla en ambos contextos al mismo tiempo. Cuando existe una buena relación entre ambas, basada en la comunicación, la confianza y la colaboración, el proceso educativo es mucho más coherente y efectivo. Sin embargo, creo que en la realidad esto no siempre ocurre así, y muchas veces hay falta de comunicación o incluso cierta distancia entre familia y centro educativo.

Otro aspecto que me parece clave es que las familias no solo deben implicarse en momentos puntuales, como reuniones o tutorías, sino formar parte activa del proceso educativo. Esto implica interesarse por el aprendizaje de sus hijos, apoyarles en casa y participar en la vida del centro. Aun así, también pienso que no se puede responsabilizar únicamente a las familias si esto no ocurre, porque hay factores como la falta de tiempo, el trabajo o incluso la inseguridad que pueden dificultar su participación.

Además, la presentación muestra que el papel de la familia también está relacionado con la transmisión de valores, normas y actitudes. Esto es algo que me parece especialmente importante en la actualidad, donde los niños están expuestos a muchas influencias externas, como las redes sociales o internet. En este contexto, la familia actúa como un referente que puede ayudar a orientar y dar sentido a lo que el niño vive y aprende.


Todo esto me hace pensar que como futura maestra no solo voy a trabajar con el alumnado, sino también con sus familias. Creo que es fundamental saber comunicarse con ellas, comprender sus situaciones y establecer una relación de respeto y colaboración. No se trata de que una parte tenga más importancia que la otra, sino de entender que ambas son necesarias y se complementan.

En general, esta reflexión me lleva a concluir que la educación es un proceso compartido. La familia no es un elemento externo a la escuela, sino una parte esencial del desarrollo del niño. Por eso, uno de los grandes retos de la educación actual es conseguir que ambos contextos trabajen de manera conjunta y coordinada, con el objetivo común de favorecer el crecimiento integral del alumnado.

FUNCIONES CLAVE DE LAS FAMILIAS

La familia, en la etapa de Educación Primaria, se configura como uno de los pilares fundamentales en el desarrollo integral del alumnado, desempeñando funciones que van mucho más allá del cuidado básico. En primer lugar, actúa como el principal contexto de socialización, donde los niños y niñas adquieren sus primeras normas de convivencia, valores, creencias y formas de interpretar el mundo. Este aprendizaje temprano influye directamente en su comportamiento en el aula, en su capacidad para relacionarse con los demás y en su disposición hacia el aprendizaje

Además, la familia cumple una función afectiva imprescindible. El sentimiento de seguridad, confianza y apoyo emocional que se genera en el hogar repercute de manera directa en la autoestima del niño o la niña. Un alumnado que se siente querido y respaldado tiende a mostrar mayor autonomía, resiliencia frente a las dificultades y una actitud más positiva hacia la escuela. En este sentido, el clima familiar constituye un factor determinante en el bienestar emocional y en el equilibrio personal, aspectos esenciales para un desarrollo académico adecuado. 


Otra función clave es la educativa en sí misma. Aunque la escuela tiene un papel central en la instrucción formal, la familia es responsable de inculcar hábitos básicos de estudio, organización, responsabilidad y esfuerzo. La supervisión de tareas, el interés por el progreso escolar y la creación de rutinas estables favorecen la adquisición de competencias académicas y fomentan la motivación intrínseca del alumnado. Cuando existe coherencia entre lo que se exige en casa y lo que se trabaja en la escuela, el proceso educativo se fortalece significativamente.

Asimismo, la familia también desempeña un importante papel como mediadora entre el niño y el entorno. Esto implica acompañar, orientar y regular el acceso a diferentes estímulos, como las tecnologías, las relaciones sociales o las actividades de ocio. En la etapa de primaria, esta función es especialmente relevante, ya que los menores aún están construyendo su criterio y necesitan referencias claras para desarrollar un pensamiento crítico y responsable.

Por otro lado, la colaboración entre familia y escuela se convierte en un elemento clave para garantizar una educación de calidad. La participación activa de las familias en la vida escolar —a través de tutorías, actividades, asociaciones o comunicación constante con el profesorado— permite establecer una línea educativa común. Esta alianza facilita la detección temprana de dificultades de aprendizaje, problemas emocionales o situaciones de riesgo, posibilitando intervenciones más rápidas y eficaces.

No se debe olvidar tampoco la función de transmisión cultural y social que ejerce la familia. A través de las prácticas cotidianas, las tradiciones y la comunicación, se transmiten normas, costumbres y valores que ayudan al niño a construir su identidad. En un contexto educativo cada vez más diverso, esta función adquiere especial relevancia para fomentar el respeto, la tolerancia y la convivencia intercultural.

En definitiva, la familia no es un agente externo al proceso educativo, sino un componente esencial que lo sostiene y lo enriquece. Su implicación activa, consciente y coordinada con la escuela contribuye de manera decisiva al desarrollo integral del alumnado, abarcando dimensiones cognitivas, emocionales, sociales y éticas. Por ello, fortalecer el vínculo familia-escuela y apoyar a las familias en su labor educativa resulta imprescindible para garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad en la etapa de Educación Primaria.

Referencias: de León Sánchez, B. (2011, October). La relación familia-escuela y su repercusión en la autonomía y responsabilidad de los niños/as. In XXII Congreso Internacional de la Teoría de la Educación.

 2.3. Estrategias educativas familia-alumnado


El punto de las estrategias educativas entre familia y alumnado me parece especialmente interesante porque se centra en cómo se puede llevar a la práctica esa relación que muchas veces se queda solo en teoría. No basta con decir que la familia es importante en la educación, sino que es necesario concretar cómo puede participar y qué acciones ayudan realmente al desarrollo del niño.

Una de las ideas que más me llama la atención es que la educación en casa no se limita a ayudar con las tareas escolares, sino que incluye aspectos mucho más amplios, como la organización del tiempo, la creación de hábitos o el acompañamiento emocional. Esto me hace reflexionar sobre que aprender no es solo hacer deberes, sino también desarrollar rutinas, responsabilidad y autonomía. Desde mi experiencia, cuando hay un ambiente organizado y tranquilo en casa, es mucho más fácil concentrarse y rendir mejor.

Además, considero muy importante el papel del acompañamiento. No se trata de que las familias hagan las tareas por sus hijos o estén constantemente encima de ellos, sino de ofrecer apoyo, motivación y confianza. Creo que encontrar ese equilibrio es complicado, porque a veces se puede caer en la sobreprotección o, por el contrario, en la falta de implicación. Por eso, las estrategias educativas deben orientarse a que el niño aprenda a ser cada vez más independiente, pero sabiendo que tiene un respaldo.

Otro aspecto clave es la comunicación. Me parece fundamental que exista un diálogo constante entre padres e hijos, no solo sobre lo académico, sino también sobre cómo se sienten, qué dificultades tienen o qué les interesa. Esto favorece la confianza y hace que el niño se sienta escuchado. Además, cuando hay comunicación, es más fácil detectar problemas a tiempo y poder ayudar. Creo que muchas veces se da más importancia a las notas que a lo que realmente hay detrás de ellas.

También me parece muy interesante la idea de educar en valores desde casa. Las estrategias familiares no solo influyen en el rendimiento académico, sino también en aspectos como el respeto, la responsabilidad o la empatía. Esto me hace pensar que las familias tienen una gran influencia en la forma en la que los niños se comportan en la escuela y en la sociedad en general. Por eso, lo que se trabaja en casa se refleja directamente en el aula.

Otro punto importante es la necesidad de establecer límites y normas claras. Aunque a veces se pueda pensar que dar libertad es lo mejor, creo que los niños necesitan cierta estructura para sentirse seguros. Las rutinas, los horarios y las normas ayudan a organizar su vida diaria y a desarrollar la capacidad de autocontrol. Aun así, también es importante que estas normas se expliquen y se entiendan, para que no se perciban solo como imposiciones.

Por supuesto, no se puede olvidar que cada familia es diferente y que no todas tienen las mismas posibilidades o recursos. Esto me hace reflexionar sobre la importancia de no juzgar y de adaptar las estrategias a cada contexto. Lo que funciona para una familia puede no funcionar para otra, y por eso es necesario ser flexible y comprender la diversidad.

Como futura maestra, este tema me hace pensar que no solo tendré que enseñar contenidos, sino también orientar a las familias sobre cómo pueden ayudar a sus hijos. Creo que el docente tiene un papel importante a la hora de ofrecer pautas, estrategias y apoyo, siempre desde el respeto y la colaboración.

En definitiva, las estrategias educativas entre familia y alumnado son fundamentales porque conectan lo que ocurre en casa con lo que sucede en la escuela. No son acciones aisladas, sino un conjunto de prácticas que influyen directamente en el desarrollo integral del niño. Por eso, considero que trabajar esta relación de forma consciente y coordinada es clave para conseguir una educación más completa y significativa.


Referencias: Garrigues Neira, A., & Anzano Oto, S. Posibles alternativas de comunicación y colaboración entre familia y escuela para la formación integral del alumnado.

Canudo García, C., & Falcón Linares, C. La importancia de la colaboración familia-escuela desde la acción tutorial.



 


REFLEXIÓN FINAL

A lo largo de este portafolio he podido comprender que la educación no es un proceso aislado que se produce únicamente dentro del aula, sino una realidad compleja profundamente influida por el contexto social, cultural y familiar en el que se desarrolla el alumnado. La relación entre educación y sociedad es bidireccional: la sociedad condiciona la educación, pero a su vez la educación tiene el poder de transformar la sociedad, convirtiéndose en una herramienta clave para promover la igualdad, la inclusión y el desarrollo personal y colectivo.

Este recorrido me ha permitido reflexionar sobre la importancia de atender a la diversidad, entendiendo que cada estudiante llega al aula con una historia, unas necesidades y unas circunstancias diferentes. Como futuros docentes, debemos ser conscientes de estas diferencias y asumir la responsabilidad de crear espacios educativos equitativos, donde todos los niños y niñas tengan las mismas oportunidades de aprendizaje y desarrollo. Esto implica no solo adaptar metodologías, sino también fomentar valores como el respeto, la empatía y la convivencia.

Además, he tomado mayor conciencia del papel fundamental que desempeñan las familias y la comunidad en el proceso educativo. La colaboración entre escuela y entorno social es esencial para construir un aprendizaje significativo y coherente. En este sentido, el docente no solo transmite conocimientos, sino que actúa como mediador, guía y agente de cambio social.

En definitiva, este portafolio no solo recoge contenidos teóricos, sino que refleja un proceso de crecimiento personal y profesional. Me llevo una visión más crítica, reflexiva y comprometida con la educación, entendiéndola como una herramienta indispensable para construir una sociedad más justa, inclusiva y consciente.





TEMA 2 - PRÁCTICA 2.A

PRÁCTICA 1b_Cristina Goday Gómez by cgodaygomez01

Al realizar este trabajo sobre la tutoría y la participación de las familias, he tomado conciencia de la gran importancia que tiene la relación entre la escuela y el entorno familiar en el desarrollo del alumnado. Antes de profundizar en la normativa, consideraba que la participación de las familias era algo positivo, pero no había reflexionado tanto sobre cómo está recogida y regulada legalmente ni sobre el papel tan activo que se espera de ellas.



A través del análisis de la LOMLOE y del Decreto 81/2022, he comprendido que la educación no es responsabilidad exclusiva del profesorado, sino un proceso compartido en el que las familias deben implicarse de manera continua. Esto me ha permitido ver la educación desde una perspectiva más global, en la que el desarrollo académico, personal y emocional del alumnado depende en gran medida de esa colaboración.


Además, me ha llamado especialmente la atención el papel del tutor o tutora como figura clave. No solo se encarga del seguimiento académico, sino que actúa como un puente entre el centro educativo y las familias, facilitando la comunicación y favoreciendo una atención más personalizada. Esto me ha hecho reflexionar sobre la responsabilidad que tendré en el futuro como docente, ya que no solo tendré que enseñar contenidos, sino también establecer relaciones de confianza con las familias.

Por otro lado, este trabajo me ha ayudado a entender que la participación familiar no se limita a asistir a reuniones o tutorías, sino que implica colaborar activamente en aspectos como los hábitos de estudio o el fomento de la lectura. Esto refuerza la idea de que el aprendizaje continúa fuera del aula y que las familias son un apoyo fundamental para consolidarlo.


En definitiva, esta práctica me ha permitido valorar la importancia de una educación basada en la cooperación entre escuela y familia. Como futura maestra, considero que será esencial fomentar esta relación, crear canales de comunicación efectivos y hacer partícipes a las familias del proceso educativo, ya que esto contribuirá a mejorar la calidad de la enseñanza y el desarrollo integral del alumnado.

Referencias: Bochaca, J. G. (2015). La comunicación familia-escuela en educación infantil y primaria. Revista de Sociología de la Educación-RASE, 8(1), 71-85.

Hernández Prados, M. Á., Sánchez, N. V., & Guerrero Romera, C. (2015). PERCEPCIÓN DE LAS FAMILIAS SOBRE LAS TUTORÍAS EN LA ETAPA DE EDUCACIÓN INFANTIL. Ensayos: Revista de la Facultad de Educación de Albacete, 30(2).

TEMA 2 - PRÁCTICA 2.B

Práctica Pedagogía 2b_Cristina Goday Gómez (1) by cgodaygomez014

Después de analizar esta práctica, considero que la comunicación entre la familia y la escuela es uno de los pilares más importantes en la educación del alumnado. A veces puede parecer algo secundario frente a los contenidos académicos, pero en realidad influye directamente en el desarrollo personal, emocional y escolar de los niños y niñas.

Lo que más me ha llamado la atención es la importancia del estilo comunicativo del docente. No basta con transmitir información, sino que la manera en que se hace marca la diferencia. El modelo agresivo o el inhibido no ayudan a crear una relación positiva, ya que generan rechazo o falta de implicación. Sin embargo, la comunicación asertiva permite que tanto el tutor como la familia se sientan escuchados y valorados, creando un clima de confianza. Esto me hace reflexionar sobre lo importante que es desarrollar habilidades sociales y emocionales como futura docente, ya que no todo depende de lo que se dice, sino de cómo se dice.

También me parece muy relevante la idea de que la comunicación debe ser continua y bidireccional. Muchas veces, la relación con las familias se limita a informar sobre notas o comportamientos, pero no se genera un verdadero diálogo. Esto puede hacer que las familias se sientan poco implicadas o incluso alejadas del proceso educativo. Por eso, creo que es necesario fomentar espacios donde exista un intercambio real de ideas y preocupaciones, y donde ambas partes colaboren en beneficio del alumnado.

En relación con esto, otro aspecto importante es la participación de las familias. No se trata solo de que acudan a reuniones puntuales, sino de que formen parte activa de la educación. Cuando existe una buena comunicación, es más fácil que las familias se impliquen y apoyen el aprendizaje desde casa. Esto demuestra que la educación no es responsabilidad exclusiva del docente, sino un trabajo conjunto entre la escuela y la familia.

Por otro lado, me parece interesante reflexionar sobre el uso de las tecnologías. Hoy en día facilitan mucho la comunicación, pero no siempre se utilizan de forma adecuada. En ocasiones, se convierten en una herramienta para mandar información de forma rápida, pero sin generar interacción. Por eso, pienso que es necesario darles un uso más educativo y participativo, que realmente ayude a mejorar la relación con las familias.


Por último, considero que los conflictos forman parte natural de la relación entre familia y escuela. Sin embargo, lo importante no es evitarlos, sino saber gestionarlos. Si se abordan desde el respeto, la escucha y la búsqueda de soluciones, pueden convertirse en una oportunidad para mejorar la relación y entender mejor las necesidades del alumnado.

En definitiva, esta práctica me ha ayudado a comprender que ser docente no solo implica enseñar contenidos, sino también saber comunicarse, escuchar y colaborar con las familias. Como futura maestra, creo que uno de mis mayores retos será construir una relación cercana, basada en la confianza y el respeto, entendiendo que la educación es una responsabilidad compartida.

Referencias: Panal, L. F., & Lepe, E. M. FORTALECIENDO LAZOS: IMPORTANCIA DE LA TUTORÍA ACADÉMICA EN LAS RELACIONES FAMILIA-ESCUELA.

Gubbins, V., Sepúlveda, C., & Muñoz, P. (2025). Familias y tutorías entre pares en escuelas rurales: Conocimientos, valoraciones y cambios.

TEMA 2 - PRÁCTICA 2.C

Práctica 2c_Cristina Goday Gómez (1) by cgodaygomez01


Taller familias-escuela_Cristina Goday Gómez de Cgodaygomez01

Después de analizar esta práctica, considero que el recurso propuesto es una forma muy interesante de trabajar la relación entre la escuela y las familias de una manera más cercana y participativa. A diferencia de otras actividades más tradicionales, en este caso las familias no solo reciben información, sino que forman parte activa del aprendizaje, lo que hace que la experiencia sea mucho más enriquecedora para todos.

Lo que más me ha llamado la atención es el uso de una metodología activa, donde el alumnado aprende haciendo. Creo que este tipo de enfoque es fundamental en Educación Primaria, ya que los niños y niñas se motivan más cuando participan, experimentan y se divierten. Además, el uso del juego y del trabajo en grupo ayuda a que el aprendizaje sea más significativo, ya que no se trata solo de memorizar contenidos, sino de comprenderlos y aplicarlos.

Otro aspecto importante es la organización en grupos formados por alumnado y familiares. Esto me parece muy positivo porque fomenta la colaboración y crea un ambiente más cercano entre ambos. Muchas veces, las familias no saben cómo participar en la educación de sus hijos e hijas, y este tipo de actividades les da la oportunidad de implicarse de forma natural y sencilla. Además, el hecho de trabajar juntos puede fortalecer los vínculos afectivos y mejorar la confianza entre la familia y la escuela.

También me parece interesante la estructura de la actividad en diferentes fases. Desde la introducción hasta la exposición final, todo está pensado para guiar el aprendizaje poco a poco. La creación del “animal explorador”, por ejemplo, permite que el alumnado utilice su creatividad y ponga en práctica lo aprendido de una forma más personal. Esto demuestra que aprender también puede ser un proceso creativo y no solo académico. En cuanto al papel del docente, creo que es clave entender que no solo enseña contenidos, sino que también actúa como guía y facilitador. Su función es organizar, motivar y ayudar a que todos participen, tanto el alumnado como las familias. Esto me hace reflexionar sobre la importancia de adoptar un rol más flexible y cercano como futura docente.

PRIME: TALLER LECTOESCRITURA PARA PADRES

Por otro lado, me parece muy positivo que la evaluación no se centre únicamente en el resultado final, sino también en el proceso. Valorar aspectos como la participación, la motivación o el trabajo en equipo es fundamental, ya que el aprendizaje va mucho más allá de lo que se puede medir con una nota.

Finalmente, considero que esta práctica muestra cómo se pueden diseñar actividades inclusivas y adaptadas a la diversidad del alumnado. El uso de tareas prácticas y el apoyo de las familias facilita que todos puedan participar según sus capacidades, lo que es esencial para lograr una educación más equitativa.

En definitiva, esta propuesta me parece un buen ejemplo de cómo se puede enseñar de forma más dinámica, participativa y conectada con las familias. Como futura maestra, creo que uno de mis retos será diseñar actividades similares que motiven al alumnado y, al mismo tiempo, fomenten la implicación de las familias, entendiendo que el aprendizaje es un proceso compartido.

Referencias: Botía, M., & Marín, A. (2019). La contribución de los recursos audiovisuales a la educación. Pedagogías emergentes en la sociedad digital, 1(91), 91-102.
Ramos, M. M., & Méndez, M. M. (2020). La influencia de los recursos audiovisuales para el aprendizaje autónomo en el aula. Anuario Electrónico de Estudios en Comunicación Social" Disertaciones", 13(1), 97-117.


miércoles, 27 de mayo de 2026

PRÁCTICAS PEDAGOGÍA OBLIGATORIAS

TEMA 1 - PRÁCTICA 1.A

Prácticas Pedagogía_Cristina Goday Gómez by cgodaygomez01

Al reflexionar sobre el tema de esta práctica (Internet y las TIC en la educación), creo que es un aspecto clave en la sociedad actual y, sobre todo, en la formación del alumnado en Primaria.

En primer lugar, es evidente que Internet se ha convertido en una herramienta imprescindible en nuestra vida cotidiana. Ya no solo se usa para el ocio, sino también para informarnos, comunicarnos y aprender. Esto hace que la escuela no pueda quedarse al margen, porque educar hoy en día también implica enseñar a desenvolverse en un entorno digital. Si la realidad de los alumnos está llena de tecnología, la educación debe adaptarse a ello para tener sentido.

Por otro lado, algo que me parece muy importante es el concepto de brecha digital. Aunque muchas veces damos por hecho que todo el mundo tiene acceso a Internet, la realidad es que no todos los estudiantes parten de las mismas condiciones. Esto puede generar desigualdades en el aprendizaje, ya que hay alumnos que disponen de dispositivos, conexión y habilidades digitales, mientras que otros no. Por eso, el papel del docente es fundamental para intentar compensar esas diferencias y garantizar una educación más equitativa.

Además, las TIC ofrecen muchas ventajas educativas. Permiten acceder a una gran cantidad de recursos, hacen las clases más dinámicas y motivadoras, y facilitan metodologías activas como la gamificación o el aprendizaje cooperativo. También permiten adaptar el aprendizaje a los distintos ritmos del alumnado, algo que es muy importante en Primaria. Desde este punto de vista, la tecnología no solo es un apoyo, sino que puede transformar la forma de enseñar y aprender.


Sin embargo, también hay que tener en cuenta sus limitaciones y riesgos. El uso de Internet puede generar distracciones, dependencia o un uso poco crítico de la información. Hoy en día hay muchísima información disponible, pero no toda es fiable, y los alumnos deben aprender a seleccionar, analizar y cuestionar lo que encuentran. Por eso, no basta con usar tecnología en el aula, sino que es necesario educar en un uso responsable y crítico.

Otro aspecto importante es que la integración de las TIC no debe hacerse de forma improvisada. Es decir, no se trata de usar herramientas digitales porque sí, sino de hacerlo con un objetivo educativo claro. La tecnología debe estar al servicio del aprendizaje, no al revés. Esto implica que el profesorado necesita formación y también una actitud reflexiva sobre cómo, cuándo y para qué utilizarla.


En definitiva, considero que Internet y las TIC tienen un enorme potencial en la educación, pero su uso debe ser consciente, crítico y planificado. Como futura docente, pienso que el reto no es solo introducir la tecnología en el aula, sino enseñar al alumnado a utilizarla de forma adecuada para que les sirva realmente en su vida personal, académica y futura.

Referencias: Hernandez, R. M. (2017). Impacto de las TIC en la educación: Retos y Perspectivas. Propósitos y representaciones, 5(1), 325-347.
Santana-Tavera, K. (2022). El Uso de las TIC en la Educación. Vida Científica Boletín Científico de la Escuela Preparatoria No. 4, 10(19), 5-8.

TEMA 1 - PRÁCTICA 1.B

PRÁCTICA 1b_Cristina Goday Gómez by cgodaygomez01

Al reflexionar sobre el tema de esta práctica (los portales educativos y su evaluación), creo que es muy interesante porque nos hace darnos cuenta de que no toda la información que hay en Internet es igual ni sirve del mismo modo para la educación.

Hoy en día existen muchísimas páginas web relacionadas con la educación, pero no todas tienen la misma calidad ni el mismo objetivo. Algunas, como los portales institucionales, ofrecen recursos más fiables y adaptados al sistema educativo, mientras que otras tienen un carácter más informativo o incluso comercial. Esto hace que sea imprescindible saber analizar y seleccionar bien los recursos digitales antes de utilizarlos en el aula. 


Uno de los aspectos más importantes es la fiabilidad de la información. En educación no vale cualquier contenido, ya que lo que se enseña influye directamente en el aprendizaje del alumnado. Por eso, los portales creados por instituciones públicas suelen generar más confianza, porque están pensados para el contexto educativo y no tienen intereses comerciales. Sin embargo, eso no significa que sean perfectos, ya que muchas veces pueden resultar menos atractivos o innovadores.

Por otro lado, también es clave tener en cuenta la utilidad pedagógica. Un portal educativo no solo debe ofrecer información, sino también recursos que realmente sirvan para enseñar y aprender: actividades, materiales didácticos, herramientas interactivas, etc.. En este sentido, se ve que no todos los portales cumplen la misma función: algunos están más orientados al aprendizaje en el aula, mientras que otros se centran más en la orientación académica o profesional. 

Además, me parece muy importante el tema de la motivación del alumnado. Aunque un portal sea muy completo, si su diseño es poco atractivo o su uso es complicado, puede hacer que los estudiantes pierdan el interés. Hoy en día, los niños y niñas están acostumbrados a entornos digitales muy visuales e interactivos, por lo que la educación también debe tener en cuenta ese aspecto para conectar mejor con ellos. 


Otro punto clave es el papel de estos portales en la inclusión y la igualdad de oportunidades. Muchos de ellos ofrecen recursos gratuitos que permiten que tanto alumnado como profesorado y familias tengan acceso a materiales educativos, lo que puede ayudar a reducir desigualdades. Sin embargo, esto solo es efectivo si realmente todas las personas tienen acceso a Internet y saben utilizar estas herramientas, lo que vuelve a relacionarse con la brecha digital. 

También considero importante la función de los portales como espacios de comunicación y apoyo. Algunos permiten el contacto entre docentes, familias y alumnado o ofrecen servicios de orientación y asesoramiento. Esto refuerza la idea de que la educación no depende solo del aula, sino que es un proceso en el que participan diferentes agentes. 

En definitiva, esta práctica me hace pensar que los portales educativos son una herramienta muy útil, pero que su valor depende de cómo se utilicen y de su calidad. No se trata solo de que existan recursos digitales, sino de saber analizarlos, seleccionarlos y aprovecharlos de forma adecuada. Como futura docente, creo que una de mis responsabilidades será precisamente esa: elegir bien qué recursos utilizar y asegurarme de que realmente aportan algo al aprendizaje del alumnado.

Referencias: Ascarza, AB (2005). Técnicas e indicadores para la evaluación de portales educativos en Internet. Gestión en el Tercer Milenio , 7 (14), 81-87.

Ortiz-Ruiz, YT (2021). Accesibilidad web: evaluación de portales educativos en Chile y España. En Congreso Internacional de Tecnología, Aprendizaje y Educación-CITAE (pp. 37-47).

TEMA 1 - PRÁCTICA 1.C

Práctica 1c_Cristina Goday Gómez by cgodaygomez01

La lectura y elaboración de esta práctica me ha hecho reflexionar profundamente sobre el verdadero sentido de la educación en la etapa de Primaria. A menudo se entiende la escuela como un lugar donde el alumnado adquiere conocimientos académicos básicos, como leer, escribir o resolver problemas matemáticos. Sin embargo, esta visión resulta limitada si pensamos en las necesidades reales que tendrán los niños y niñas en su vida cotidiana.

Considero que el enfoque competencial ha supuesto un avance importante, ya que intenta conectar el aprendizaje con situaciones reales y fomentar habilidades como el trabajo en equipo, la autonomía o la comunicación. Aun así, sigo teniendo la sensación de que existe una desconexión entre lo que se enseña en el aula y lo que verdaderamente se necesita fuera de ella. Muchos contenidos se aprenden de forma teórica y descontextualizada, lo que dificulta que el alumnado les encuentre un sentido práctico.

Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención es la escasa presencia de aprendizajes cotidianos en el currículo, como la gestión del dinero, la toma de decisiones o la resolución de problemas reales. Del mismo modo, la educación emocional sigue siendo una asignatura pendiente en muchos casos, a pesar de su gran importancia para el bienestar personal y la convivencia. Saber reconocer las emociones, relacionarse de manera respetuosa o afrontar conflictos son habilidades fundamentales que deberían trabajarse desde edades tempranas.


Asimismo, creo que educar para la vida implica también dar al alumnado oportunidades para equivocarse, tomar decisiones y asumir responsabilidades. A veces, el sistema educativo está tan centrado en cumplir objetivos y contenidos que se olvida de que está formando personas, no solo estudiantes. Este aspecto me parece clave, ya que la confianza en uno mismo y la capacidad de adaptación son esenciales para desenvolverse en la vida.

En definitiva, esta práctica me ha ayudado a comprender que la educación debe ir más allá de lo académico y centrarse en el desarrollo integral del alumnado. Como futura maestra, considero que mi papel será intentar dar sentido a los aprendizajes, conectar la escuela con la realidad y contribuir a formar personas autónomas, críticas y seguras de sí mismas.

Referencias: del Valle López, Á. (2009). Formación del educador: Enfoque competencial. Tendencias pedagógicas, (14), 433-442.

Piñero, M. A. C., Pulido, J. R., & Falcón, J. A. A. (2017). El enfoque competencial educativo en el contexto europeo. The educational competence approach in the European context. El Guiniguada, (26), 62-76.


TEMA 22. LA EDUCACIÓN EN VALORES EN LA ESCUELA

Realizado por: Laura Lucero Regalado, Cristina Maysalyuk Maysalyuk, Paula Rodríguez Hernández


la Educación en Valores en la Escuela de cristinamaysalyuk236

El tema de la educación en valores en la escuela me parece esencial, porque muchas veces se piensa que la función principal de la educación es transmitir contenidos, cuando en realidad también debe formar personas. La educación en valores implica ayudar al alumnado a desarrollar su autonomía moral e intelectual, es decir, aprender a pensar por sí mismo y a actuar de forma responsable. Esto me hace reflexionar sobre que enseñar no solo consiste en explicar una asignatura, sino en influir en la forma de ser y convivir de los alumnos. 

Un aspecto que me ha llamado mucho la atención es que educar en valores no significa solo decir lo que está bien o mal, sino vivir esos valores en la práctica. Es decir, no basta con normas o castigos, sino que es necesario crear experiencias, fomentar el debate y dar ejemplo. En este sentido, el papel del docente es fundamental, ya que no solo enseña a través de los contenidos, sino también con su comportamiento y su forma de relacionarse con el alumnado. Esto me parece muy importante, porque muchas veces los alumnos aprenden más de lo que ven que de lo que se les dice. 

También me parece interesante la diferencia entre la escuela tradicional y la escuela actual. Antes el modelo estaba más centrado en la memorización y la disciplina, mientras que ahora se pretende que el docente sea una guía que promueva valores como el respeto, la responsabilidad o la sostenibilidad. Esto refleja un cambio en la forma de entender la educación, donde ya no solo importa saber, sino saber convivir y participar en la sociedad. 

Otro aspecto importante es que la educación en valores está presente en todas las leyes educativas, aunque su enfoque ha ido cambiando con el tiempo. Esto demuestra que siempre se ha considerado un elemento clave, pero también que se adapta a las necesidades de cada momento. Además, los valores se trabajan de forma transversal, es decir, no pertenecen a una asignatura concreta, sino que deben estar presentes en todas las áreas. 

En cuanto a la práctica, me parece muy interesante el uso de metodologías activas, como el aprendizaje basado en proyectos, el aprendizaje-servicio o el trabajo cooperativo. Estas formas de enseñanza permiten trabajar valores de manera real, como la colaboración, el respeto o la solidaridad. Además, la resolución de conflictos y la mediación se presentan como oportunidades para aprender, lo que me parece una visión muy acertada. 

La familia también juega un papel clave en este proceso, ya que es el primer lugar donde se aprenden valores. Por eso es importante que familia y escuela vayan en la misma dirección, ya que el niño se mueve entre ambos contextos. Si hay coherencia entre ellos, el aprendizaje será más sólido; en cambio, si hay contradicciones, puede generar confusión. Esto enlaza con otros trabajos que hemos visto, donde se destaca la importancia de la colaboración entre ambos. 

Por otro lado, el trabajo también muestra que educar en valores no es fácil, ya que existen muchos retos actuales. Algunos de ellos son la diversidad cultural, la influencia de las redes sociales, el individualismo o las desigualdades sociales. Esto me hace pensar que la educación en valores es más necesaria que nunca, pero también más compleja, porque se desarrolla en una sociedad muy cambiante. 

Finalmente, me parece muy importante la idea de que educar en valores no es algo puntual, sino un proceso continuo y compartido. No se trata de hacer actividades esporádicas, sino de integrarlo en la vida diaria del aula y en la relación con el alumnado. Como futura maestra, creo que este es uno de los mayores retos, pero también una de las partes más importantes de la profesión, porque al final se trata de formar personas capaces de convivir y construir una sociedad más justa. 

TEMA 21. ESCUELA DE FAMILIAS

Realizado por: Luna García Fuentes, Hannah Liseth Peña Guerrero, Marina Romo García-Ochoa.


Escuela de Familias by cgodaygomez01


El concepto de Escuela de Familias me parece muy interesante porque va un paso más allá de lo que normalmente entendemos por relación entre familia y escuela. No se trata solo de que exista comunicación entre ambos, sino de crear un espacio donde las familias también puedan formarse, reflexionar y participar activamente en la educación de sus hijos. Esto me hace pensar que la educación no es solo responsabilidad del profesorado, sino una tarea compartida en la que todos los agentes tienen algo que aportar. 

Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención es que estas escuelas tienen como objetivo mejorar las competencias parentales y fortalecer la relación entre familia y escuela. Es decir, no solo buscan informar a las familias, sino ayudarles a entender mejor a sus hijos, mejorar la comunicación en casa y reflexionar sobre cómo educar. Esto me parece muy importante, porque muchas veces se da por hecho que las familias saben cómo hacerlo, cuando en realidad educar también requiere aprendizaje y acompañamiento. 

Además, me parece clave que las Escuelas de Familias tengan un carácter preventivo y participativo. No se trata solo de intervenir cuando hay un problema, sino de anticiparse y ofrecer herramientas para evitar dificultades futuras. También destaca el hecho de que se adapten al contexto, lo que me parece fundamental, porque cada familia y cada entorno son diferentes y no existe una única forma de educar. 

La relación entre familia y escuela vuelve a aparecer como un elemento central. Cuando esta relación es adecuada, se favorecen aspectos como el rendimiento académico, la adaptación emocional o la motivación del alumnado. Esto refuerza la idea de que el aprendizaje no depende solo de lo que ocurre dentro del aula, sino también de lo que sucede en casa. Desde mi punto de vista, esto demuestra la importancia de trabajar de forma coordinada, ya que si ambos contextos van en la misma dirección, el desarrollo del niño será mucho más completo.

Sin embargo, también es importante tener en cuenta las barreras que dificultan esta colaboración, como la falta de tiempo, la escasa comunicación o las diferencias socioculturales. Esto me hace reflexionar sobre que no siempre es justo decir que las familias no participan porque no quieren, sino que muchas veces existen circunstancias que lo dificultan. Por eso creo que es necesario crear espacios accesibles y cercanos, como las Escuelas de Familias, que faciliten su implicación. 

Otro aspecto que me ha parecido muy interesante son los contenidos que se trabajan en estas escuelas, como la educación emocional, la disciplina positiva, el uso de la tecnología o los hábitos de estudio. Me parece muy completo, porque abarca aspectos que influyen directamente en la vida diaria de los niños y en su desarrollo integral. Por ejemplo, trabajar la educación emocional o la disciplina positiva puede ayudar a mejorar la convivencia y la relación entre padres e hijos. 

También me parece importante el papel del profesorado y de otros profesionales, que actúan como guías, orientadores y mediadores. Esto me hace pensar que como futura maestra no solo tendré que trabajar con el alumnado, sino también con las familias, ayudándoles y acompañándoles en el proceso educativo. Es una responsabilidad grande, pero también muy enriquecedora. 

En cuanto a la metodología, el hecho de que sea activa, participativa y basada en el diálogo me parece fundamental. No tendría sentido plantear estas escuelas como simples charlas, sino como espacios donde las familias puedan participar, compartir experiencias y aprender de forma conjunta. Creo que esto facilita mucho más el aprendizaje y la implicación. 

En general, esta reflexión me hace ver que las Escuelas de Familias pueden ser una herramienta muy útil para mejorar la educación. No solo benefician a las familias, sino también al alumnado y al propio centro educativo, creando una comunidad más unida y coherente. Como futura docente, me gustaría poder participar en este tipo de iniciativas, porque creo que son una forma muy efectiva de conectar la escuela con la realidad de las familias y mejorar el proceso educativo en conjunto.

TEMA 20: LA PARTICIPACIÓN DE LAS FAMILIAS EN LOS CENTROS ESCOLARES

Realizado por: Lucía Guerrero Rodríguez, Ana Santamaría Arellano y Carmen Moreno del Verbo


Explore more at Wayground.

El tema de la participación familiar en la educación me parece fundamental, porque muchas veces se habla de la importancia de la familia, pero no siempre se lleva a la práctica una colaboración real con la escuela. A lo largo del trabajo se plantea una idea que me parece clave: familia y escuela forman un ecosistema de aprendizaje, es decir, no son dos ámbitos separados, sino que deberían funcionar de manera conjunta. Esto me hace pensar que no tiene sentido que cada uno actúe por su cuenta, porque al final el alumno recibe influencias de ambos contextos. 

Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención es la diferencia entre modelos de participación. Por ejemplo, el modelo de expertos plantea que la escuela tiene todo el conocimiento y que las familias solo deben seguir sus indicaciones, sin tener un papel real en la toma de decisiones. Personalmente, creo que este modelo todavía está bastante presente, ya que muchas veces se ve a los padres como simples ayudantes, cuando realmente tienen mucho que aportar. Al final, ellos conocen mejor que nadie al niño, su contexto y sus necesidades. 

Frente a esto, el modelo democrático y colaborativo propone una relación más igualitaria, basada en la corresponsabilidad entre familia y escuela. Esta idea me parece mucho más adecuada, porque reconoce que tanto el docente como las familias tienen conocimientos diferentes pero igualmente importantes. El profesorado tiene el saber pedagógico y las familias el conocimiento sobre la vida y características del niño. Creo que unir estos dos aspectos es clave para ofrecer una educación más completa. 

También me ha resultado interesante la importancia de la comunicación. No basta con informar a las familias, sino que es necesario que exista un diálogo real, bidireccional y basado en la confianza. Desde mi experiencia, muchas veces la comunicación entre familia y escuela es muy puntual, como en tutorías o reuniones, y no siempre es suficiente. Pienso que sería necesario generar más espacios de diálogo donde ambas partes puedan expresarse. 

Por otro lado, el trabajo también señala que existen muchas barreras que dificultan la participación familiar. Algunas son estructurales, como la falta de tiempo o la conciliación laboral, pero también hay barreras culturales y sociales, como el miedo de las familias a intervenir o la sensación de que no tienen suficiente conocimiento. Esto me parece muy importante, porque a veces se piensa que las familias no participan por falta de interés, cuando en realidad puede haber muchos factores detrás. 

En relación con esto, me ha hecho reflexionar el ejemplo de la baja asistencia a reuniones de padres. En lugar de culpar directamente a las familias, se plantea la importancia de analizar si el problema puede estar en la comunicación o en la organización del centro. Creo que esta visión es muy necesaria, porque muchas veces es más fácil responsabilizar a los demás que cuestionarse lo que se puede mejorar desde la escuela. 

Otro aspecto que me parece clave es el papel del docente. No solo debe enseñar contenidos, sino también fomentar la participación de las familias, utilizando estrategias como la escucha activa, la empatía o el uso de un lenguaje sencillo y accesible. Esto me hace pensar que como futura maestra tendré que esforzarme en crear un clima de confianza con las familias, para que se sientan parte del proceso educativo.

Además, las estrategias de mejora que propone el trabajo me parecen bastante útiles, como abrir los centros a las familias, organizar talleres o crear “escuelas de familias”. Creo que estas iniciativas pueden ayudar a romper la distancia que a veces existe entre escuela y hogar, y a construir una relación más cercana. 

En general, esta reflexión me lleva a pensar que la participación familiar no debería ser algo puntual, sino una parte esencial del funcionamiento de la escuela. No se trata solo de que los padres acudan a reuniones, sino de que formen parte del proceso educativo de manera activa y real. Como futura docente, me gustaría apostar por un modelo más abierto y colaborativo, donde las familias no se vean como un elemento externo, sino como parte fundamental de la educación del alumnado.

TEMA 19. LA FAMILIA

Realizado por: Laura Díaz Portero, Lucía Caballero Martínez e Irene Molina García

Presentación Educativa Mi historia familiar Café Rosa Recortes Scrapbook Ilustrada de Laura Diaz

El tema de la familia me parece uno de los más importantes dentro de la educación, porque muchas veces se habla mucho de la escuela, pero se olvida que todo empieza en casa. La familia es el primer contexto en el que se desarrolla el niño y, por tanto, influye directamente en su desarrollo emocional, social, cognitivo y moral. Si lo pienso desde mi propia experiencia, muchas de las cosas que soy hoy en día no vienen solo de lo que he aprendido en clase, sino de lo que he vivido en mi entorno familiar. 

Uno de los aspectos que más me ha hecho reflexionar es que la familia es el primer agente educativo. Antes de ir al colegio, los niños ya han aprendido hábitos, normas, formas de comportarse e incluso valores básicos. Esto demuestra que la educación no empieza en la escuela, sino desde el nacimiento. Además, este aprendizaje es continuo e informal, ya que se produce a través de la convivencia diaria. Creo que muchas veces no somos conscientes del peso que tiene esto, porque los niños no aprenden solo por lo que se les dice, sino también por lo que ven y experimentan en casa. 

También me parece muy importante el proceso de socialización, ya que la familia es el primer lugar donde el niño aprende a relacionarse con los demás y a entender cómo funciona la sociedad. En este sentido, los valores, normas y hábitos que se transmiten en casa son fundamentales, porque van a influir en su comportamiento y en su forma de ver el mundo. Esto me hace pensar que cada familia educa de una manera diferente, y eso se refleja después en el aula, donde conviven alumnos con experiencias muy distintas. 

Otro aspecto interesante es la evolución del concepto de familia. Antes existía un modelo más tradicional, pero en la actualidad hay una gran diversidad de estructuras familiares, como familias monoparentales, reconstituidas o adoptivas. Esto me parece muy importante, porque como futura maestra tengo que entender que no todos los alumnos vienen del mismo tipo de familia, y que todas son válidas. Creo que es fundamental respetar esa diversidad y adaptarse a ella, sin tener una visión única o cerrada. 

En relación con esto, los estilos educativos familiares también influyen mucho en el desarrollo del niño. El trabajo explica diferentes estilos, como el autoritario, el permisivo, el negligente o el democrático, siendo este último el más equilibrado. Personalmente, creo que el estilo democrático es el más adecuado porque combina normas con afecto y comunicación. He podido observar en la realidad que cuando hay demasiada rigidez o, por el contrario, demasiada libertad, esto puede afectar negativamente al comportamiento de los niños. 

Otro aspecto clave es la relación entre la familia y la escuela. Ambos son los principales contextos de desarrollo del niño y, por tanto, deben trabajar de forma conjunta. Cuando existe una buena comunicación entre ambos, se consigue una mayor coherencia educativa, lo que facilita el aprendizaje y el bienestar del alumnado. Además, permite detectar dificultades de forma más temprana y actuar antes de que el problema sea mayor. Desde mi punto de vista, esta colaboración es fundamental, aunque muchas veces no se da todo lo bien que debería.

También me parece interesante que la familia se enfrente actualmente a nuevos retos, como la conciliación laboral, el uso de las tecnologías o la educación emocional. Vivimos en una sociedad que cambia constantemente, y eso hace que educar sea cada vez más complejo. Por ejemplo, el tema de las pantallas o las redes sociales es algo que las familias tienen que gestionar desde muy temprano, y no siempre saben cómo hacerlo. 

En general, este trabajo me hace reflexionar sobre la gran responsabilidad que tienen las familias en la educación de los niños, pero también sobre la importancia de que no estén solas en este proceso. Como futura maestra, creo que mi papel también será acompañar a las familias, orientarlas y trabajar junto a ellas para conseguir el mejor desarrollo posible del alumnado. Porque al final, la educación no depende solo de la escuela o de la familia por separado, sino del trabajo conjunto entre ambas.