PRÁCTICA DE CLASE 1.
CASO 3: El Aula de Acogida para alumnado inmigrante Un colegio crea un “aula de acogida” donde el alumnado recién llegado de países no hispanohablantes recibe clases intensivas de lengua y cultura española, separado del grupo ordinario durante su primer trimestre.
1. Consenso (Funcionalista). ¿Qué función positiva cumple esta medida para el sistema educativo y social? Desde el paradigma funcionalista, el aula de acogida tendría cosas buenas. Porque ayuda a que el alumnado que acaba de llegar aprenda el idioma y se adapte a la cultura, hace que haya menos problemas en el aula normal, da más igualdad de oportunidades, mejora la convivencia y permite que el sistema educativo se ajuste a los cambios en la sociedad sin perder estabilidad.
2. Conflicto (Reproducción). ¿Qué desigualdades puede crear o reforzar esta medida?¿A qué grupo beneficia y a cuál perjudica?
Las desigualdades serían sociales y educativas, como la segregación del grupo, el desprestigio al tratarlos de manera diferente, retraso en el currículo. Así, desde este paradigma esta medida favorece la desigualdad, por lo que en ese ámbito sería una medida negativa.
3. Acción/Resistencia. ¿Cómo pueden actores concretos (alumnado, profesorado, familias) interpretar, usar o resistirse a esta medida en su día a día? En este caso también sería una medida desfavorecida para el alumnado al no poder expresarse libremente, aunque al profesor le favorezca. Se podría integrar a la familia dentro del aprendizaje, con actividades fuera del horario escolar, mecanismos para superar esas barreras, etc.
La realización de esta tarea demuestra que las políticas de acogida escolar no son beneficiosas del todo. Buscando en artículos para hacer mejor esta reflexión, destaco el de Boussif, pues muestra que España tenido que adaptar la escuela a una realidad cada vez más multicultural, y por ello han desarrollado mecanismos como las aulas de acogida para atender al alumnado inmigrante que llega con dificultades lingüísticas o retraso curricular. Sin embargo, gran parte de la investigación crítica considera estas medidas segregacionistas, por separar a los estudiantes inmigrantes del aula ordinaria en vez de apoyar su inclusión dentro de ella. Y es aquí donde quiero destacar una idea, y es que la acogida no se reduce a proporcionar apoyo lingüístico o cultural, sino a asegurar oportunidades reales de participación en la escuela. Sacar a estudiantes de un grupo puede disminuir las dificultades en algunas asignaturas, pero por otro lado, también puede causar problemas para la interacción y construcción de vínculos emocionales con otros niños y niñas. Pues la inclusión no solo se trata de aprender el idioma o adaptarse a las asignaturas y actividades, sino también en formar parte de la vida escolar desde un principio. Otro elemento que quiero destacar (del artículo de Boussif), es la insuficiente formación específica de los docentes que trabajan en estas aulas. Pues es necesario garantizar para este alumnado que quienes los atienden cuenten con buenas herramientas pedagógicas para abordar la diversidad, las diferencias culturales y las necesidades específicas. Sin esa formación, corremos el riesgo de no responder adecuadamente a las condiciones reales del alumnado ni favorecer una pedagogía intercultural. Además, es importante comprender la acogida como parte de una política educativa integral. Es decir, el idioma no es lo único que puede limitar la participación, también son los aspectos emocionales, sociales y curriculares condicionan esa integración. Y aquí estaría el gran problema, porque las aulas de acogida se crean para ayudar al alumnado a prepararse antes de ir a un aula normal, pero muchas veces ese apoyo dura poco tiempo y no hay un seguimiento después. Eso puede hacer que, aunque al principio reciban ayuda, sigan teniendo dificultades más adelante y se queden atrás en comparación con sus compañeros. La realización de esta tarea demuestra que las políticas de acogida escolar no son beneficiosas del todo. Buscando en artículos para hacer mejor esta reflexión, destaco el de Boussif, pues muestra que España tenido que adaptar la escuela a una realidad cada vez más multicultural, y por ello han desarrollado mecanismos como las aulas de acogida para atender al alumnado inmigrante que llega con dificultades lingüísticas o retraso curricular. Sin embargo, gran parte de la investigación crítica considera estas medidas segregacionistas, por separar a los estudiantes inmigrantes del aula ordinaria en vez de apoyar su inclusión dentro de ella.


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